El galán que le dijo que no a Chuck Lorre: Hugh Grant estuvo a un contrato de reemplazar a Charlie Sheen
El creador de "Dos hombres y medio" revela en sus memorias cómo fue la negociación fallida con el actor británico, que terminó dejando paso a Ashton Kutcher.
A la salida del teatro regente de Burbank, un señor con boina y anteojos de aumento me dice, todavía asombrado: "¿Cómo puede ser que a uno de los galanes más taquilleros del mundo le tiemble la mano frente a un foco? ¿No era eso justamente lo que más le gustaba?". Y la pregunta me quedó dando vueltas mientras leía las memorias que Chuck Lorre está a punto de publicar bajo el título "Sitcom", porque allí el creador de "Dos hombres y medio" repasa uno de los capítulos más insólitos de la televisión estadounidense: la semana entera en que Hugh Grant tuvo en sus manos el contrato para reemplazar a Charlie Sheen y, sin embargo, decidió levantarse de la silla y marcharse.
La situación, vale recordarlo, era desesperante para Warner Bros. y la cadena CBS. Sheen había sido despedido en marzo de 2011 tras una serie de declaraciones públicas cada vez más explosivas, y la comedia perdía de un plumazo a su protagonista. Lorre y el coguionista Lee Aronsohn salieron entonces a buscar reemplazos y el primer nombre que anotaron en la carpeta fue el del inglés, aquel que había conquistado al público con "Cuatro bodas y un funeral" y "Notting Hill".
Una oferta concreta y un miedo concreto
La propuesta económica, como revela Lorre en el adelanto de su libro, era de 750.000 dólares por episodio, con una jornada laboral acotada a cuatro días por semana. El actor viajó a Los Ángeles, se reunió con los productores y hasta ensayó con ellos un par de escenas pensadas a la medida de lo que sería su personaje. Pero en medio de esas conversaciones apareció un reparo inesperado: Grant les confesó que le daba pánico actuar frente a público en vivo, algo habitual en las sitcoms norteamericanas. Lorre le ofreció filmar sin platea y sumar las risas después, en posproducción. Con ese arreglo sobre la mesa, el actor pidió tiempo para pensarlo.
Lo que vino después lo cuenta el propio Lorre con la crudeza de quien todavía no termina de entenderlo: Grant llegó a tener el contrato listo para firmar, pero en el último momento se levantó, abandonó la reunión y dejó de responder mensajes. Poco después, su entorno confirmó que la decisión estaba tomada y que no se sumaría al elenco. La vacante terminó siendo cubierta por Ashton Kutcher, que se incorporó en la novena temporada, estrenada en septiembre de 2011, y permaneció en el ciclo hasta la cancelación definitiva del programa en febrero de 2015.
Ahora bien, lo que más me interesa de todo esto, y se lo confieso con la misma franqueza con que me lo planteó aquel señor en la puerta del teatro, es preguntarme qué hubiera pasado si Grant firma. ¿Habría aguantado la fórmula su humor inglés, más contenido, frente a un personaje pensado para un showman californiano? ¿Habrían aguantado los fans el cambio de tono? ¿O el inoxidable Kutcher, que terminó sumando cuatro temporadas más a la serie, habrá sido, a la distancia, el reemplazo que la historia necesitaba? Como sea, las memorias de Lorre nos dejan esta perlita que vale oro: hasta los actores más curtidos del mundo, alguna vez, le huyen al foco.
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