Martes, 8 de septiembre de 2026
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El Movistar Arena se rindió al regreso de Black Eyed Peas, que volvió a Buenos Aires cargado de hits y una sorpresa matrimonial

Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul repasaron más de dos décadas de repertorio en un show donde no faltaron los clásicos de los 2000, los temas latinos y un pedido de casamiento en vivo.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · 8 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A mis cuarenta y tantos, todavía me pasa que cuando suena el riff inicial de Rock That Body se me dibuja sola la sonrisa boba del pibe que iba al boliche en 2009, y esa misma sonrisa fue la que vi dibujada en la cara de una chica de jeans anchos y vincha fluorescente que se acomodaba en laPopular del Movistar Arena mientras la pantalla se prendía con el logo de Black Eyed Peas. Esa noche, la de la esperada vuelta del grupo al país tras dieciséis años, el público llegaba con esa mezcla de nostalgia y curiosidad que solo generan las bandas que formaron parte de una banda sonora generacional: padres que vinieron por sus hijos, parejas que se conocieron con esos temas de fondo y fans de toda la vida que finalmente los veían en su tierra.

Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul, la formación que reemplazó a Fergie tras su salida en 2019, se hizo cargo del Movistar Arena con un show de más de dos horas que funcionó como un repaso cronológico y caprichoso por la discografía del grupo. Arrancaron con Let's Get It Started, Boom Boom Pow y Rock That Body, no bajaron el ritmo en ningún momento y fueron intercalando himnos de los 2000 con canciones de las últimas etapas, en las que la influencia latina aparece mucho más marcada: sonaron RITMO (Bad Boys for Life), MAMACITA y MABUTI, entre otras.

Solos, raíces y un guiño bien argento

El show dejó lugar para los momentos individuales de cada uno. Apl.de.ap tuvo su propio segmento cuando llegó el turno de Bebot, un tema que recuerda sus raíces filipinas y que el público recibió con una ovación especial. Will.i.am, por su parte, se lució con un repaso por su carrera como solista y se mandó sus propios #thatPower y Scream & Shout antes de reagruparse con el resto para volver al repertorio más festivo del grupo, donde se colaron Pump It, GIRL LIKE ME, Somebody to Love Me y Don't Stop the Party.

Hubo, además, tiempo para el humor y para algún guiño bien local: en un momento Taboo tomó un mate con total naturalidad y, mientras se lo cebaba arriba del escenario, lanzó sin traducir una frase que arrancó carcajadas: Me quiero sentir bien argento. Pocos minutos después, le regaló el mate a una chica de la primera fila que no salía de su asombro. El cantante, además, había celebrado la vuelta al país al grito de Es un placer ser latino y estar en Argentina.

Una propuesta de casamiento sobre el escenario

El momento más emotivo de la noche llegó cuando ya sonaban Where Is the Love? y luego I Gotta Feeling. Una mujer del público fue invitada a subir al escenario y, mientras la seguía cantando abrazada al micrófono, su pareja apareció desde el otro lado del escenario con un anillo en la mano y le propuso casamiento frente a todo el Movistar Arena. Ella dijo que sí, entre lágrimas y risas, mientras el estadio entero arengaba de fondo. La particularidad del detalle, que contaron los propios protagonistas antes de bajar, es que se habían conocido en 2010, durante el show anterior de la banda en el país.

El cierre llegó con Meet Me Halfway, My Humps, Shut Up y una última pasada por I Gotta Feeling, ya con todo el público de pie. En el tramo final, los integrantes levantaron una bandera argentina que se proyectó en las pantallas gigantes, en una postal que, imagino, va a quedar mucho tiempo en el feed de los que estuvieron ahí. A la salida, mientras la gente se dispersaba por Villa Crespo, escuché a un pibe que iba del brazo de su pareja y le decía al oído, todavía con la voz ronca de gritar: fue como volver a los diecisiete, pero con los mismos temas.

SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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