El oficial y el blue tocan los $1540 y el tarjeta roza los $2012: jornada de paridad que incomoda
La cotización de venta del dólar minorista en el Banco Nación y la del paralelo coincidieron este viernes, mientras el tarjeta se ubica por encima de los dos mil pesos y el riesgo país se sostiene en 579 puntos básicos
La rueda cambiaria de este viernes dejó una postal que hacía tiempo no se veía en las pizarras de la city porteña: el dólar oficial y el blue cerraron la venta exactamente en el mismo número, 1540 pesos, una coincidencia que no es capricho del mercado sino el resultado de una dinámica de reacomodamiento de precios relativos que viene golpeando el bolsillo de los argentinos desde hace semanas. En el Banco Nación, la cotización minorista se ubicó en 1490 pesos para la compra y 1540 para la venta, en tanto que en el circuito paralelo el billete se ofreció a 1493,80 para la compra y 1540 para la venta, igualando de manera llamativa la referencia del banco estatal.
El dato, sin embargo, no debe leerse como una señal de calma: cuando el oficial y el blue se tocan, lo que está diciendo el mercado es que la presión sobre el tipo de cambio se trasladó hacia adelante, hacia las cotizaciones que más duelen en la vida cotidiana, y muy especialmente hacia el dólar tarjeta, que este viernes se posicionó en 2012,40 pesos. Ese valor surge de aplicarle al dólar minorista una percepción del 30 por ciento a cuenta del impuesto a las Ganancias, tras la eliminación del impuesto PAIS, lo que dejó a los consumos en el exterior y a los servicios dolarizados como uno de los rubros más castigados del mes.
El resto de las cotizaciones que marcan el pulso de la jornada
- Dólar oficial (Banco Nación): compra 1490 pesos, venta 1540 pesos.
- Dólar blue: compra 1493,80 pesos, venta 1540 pesos.
- Dólar tarjeta: 2012,40 pesos, con percepción del 30 por ciento a cuenta de Ganancias.
- Euro paralelo: venta a 1722,02 pesos, tomado como referencia para gastos en moneda europea.
- Riesgo país: 579 puntos básicos, según la medición diaria de JP Morgan.
- Bitcoin: 83.300,30 dólares; Ether: 2500,80 dólares, en un mercado de criptomonedas que no detiene su operativa.
El riesgo país, ese indicador que los argentinos aprendimos a mirar con el ceño fruncido porque suele anticipar turbulencias, se mantuvo en 579 puntos básicos, un número que, leído sin maquillaje, refleja la desconfianza que todavía mantienen los inversores extranjeros sobre la deuda soberana y que condiciona cualquier intento de normalización financiera. La vara sigue siendo alta: cada vez que ese índice retrocede, el Gobierno lo celebra; cada vez que se estanca o sube, elogiando o no, el dato termina filtrándose igual en el costo del crédito interno y en las expectativas de devaluación.
En el segmento mayorista, la dinámica no fue menos relevante: el Banco Central suele difundir la cotización de referencia a partir de las diez de la mañana, y es ese número el que termina recalentando toda la cadena de precios, desde los insumos importados hasta los productos de la góndola que se forman con componentes dolarizados. Cuando el mayorista se mueve, la bicicleta suele trasladarse en cuestión de días a las listas de precios, a las paritarias y, en última instancia, al bolsillo del trabajador que cobra en pesos y gasta, cada vez más, en dólares.
El escenario cripto, mientras tanto, sigue funcionando como una válvula paralela para quienes buscan dolarizarse sin pasar por la plaza formal: Bitcoin se sostuvo en los 83.300,30 dólares y Ether en los 2500,80 dólares, en un mercado que opera las veinticuatro horas y que se convirtió, por acción u omisión, en un termómetro adicional de la pulseada cambiaria. Las stablecoins, atadas a la paridad del billete estadounidense, completan el menú de alternativas para quienes necesitan hacerse de dólares sin pisar una cueva ni una casa de cambio.
Para el consumidor de a pie, la traducción de toda esta maraña de cotizaciones es bastante menos técnica y bastante más concreta: quien tenga previsto un viaje al exterior, quien pague servicios en moneda extranjera o quien deba hacer frente a consumos con tarjeta fuera del país va a sentir el impacto del tarjeta a 2012,40 pesos en cada resumen, mientras que el que todavía consigue dólares al oficial en el banco va a comprobar que la brecha con el blue, cuando se achica de este modo, no trae alivio sino la confirmación de que la convergencia llegó, pero no precisamente en el sentido que la propaganda oficial suele anunciar.
Lo que hay que mirar hacia adelante
La jornada dejó, en definitiva, más preguntas que respuestas: ¿cuánto tiempo puede sostenerse la paridad entre el oficial y el blue sin que la presión se filtre por otras vías, como el contado con liquidación o el MEP? ¿Qué margen tiene el Banco Central para evitar un salto discreto del mayorista sin convalidar un ancla cambiaria cada vez más costosa en términos de reservas? Son las preguntas que, en la mesa de los argentinos, se formulan con el mismo tono resignado con el que se mira el ticket del supermercado, porque en esta economía, como se repite cada mañana en la fila del banco, el número del dólar nunca es solo un número: es el termómetro de cuánto vale, mes a mes, el esfuerzo de trabajar en pesos.
