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El trabajo registrado no levanta: 354.000 puestos formales evaporados desde noviembre de 2023

El empleo asalariado acumula 13 meses seguidos en retroceso y ya se ubica en niveles de fines de 2014; solo el monotributo crece, y los datos de julio muestran estabilización, pero porque las empresas dejan de tomar gente, no porque echen menos.

Por Mariano EtcheverryPuerto y pesca · 11 de septiembre de 2026 · hace 45 min

El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), procesado por la Secretaría de Trabajo, volvió a ratificar este mes una tendencia que ya se volvió crónica: el empleo asalariado formal sigue perdiendo volumen en la Argentina, con una contracción mensual del 0,1% en junio y un saldo interanual negativo del 1,5%, equivalentes a 12.260 trabajadores formales menos respecto de mayo y a un retroceso acumulado de 354.128 puestos desde noviembre de 2023, cuando se produjo el recambio de gobierno, una cifra que atraviesa por igual al sector privado, al sector público y al personal de casas particulares, y que solo encuentra contrapeso en la expansión del monotributo, donde se incorporaron 169.026 inscriptos adicionales en ese mismo período, lo que ratifica que la dinámica laboral actual se sostiene más por la búsqueda de subsistencia mediante la facturación independiente que por la generación genuina de puestos de trabajo en relación de dependencia, un dato que los analistas del mercado laboral vienen señalando con preocupación desde hace varios meses y que esta nueva publicación de la Secretaría de Trabajo no hace más que confirmar con la crudeza de los números oficiales.

Los números por sector, con el monotributo como única excepción

El desglose del mes de junio muestra que el sector privado perdió 6.261 puestos (0,10%), el sector público recortó 5.127 (0,15%) y el personal de casas particulares cayó en 872 posiciones (0,20%), mientras que el monotributo fue la única categoría que creció, con 4.360 inscriptos adicionales y un alza del 0,20%, un movimiento que, leído en perspectiva, aparece menos como señal de emprendedores lanzando nuevos proyectos y más como consecuencia del desplazamiento de trabajadores que, ante la falta de ofertas de empleo registrado, optan por esta categoría para mantener algún tipo de cobertura previsional y de facturación, en un contexto donde, según describió el investigador Luis Campos, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, el sector privado encadena ya 13 meses consecutivos de retracción y los niveles actuales de ocupación equivalen a los que se registraban hacia fines de 2014, una referencia que no es menor porque pone la vara cuatro o cinco años más abajo de lo que el país supo exhibir en sus mejores momentos de la última década.

“El sector privado encadena 13 meses consecutivos de retracción y los niveles actuales equivalen a los de fines de 2014.”Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma

La foto acumulada desde noviembre de 2023

  • Sector privado: 246.312 puestos menos (caída del 3,9%).
  • Sector público: 87.629 puestos menos (caída del 2,5%).
  • Personal de casas particulares: 20.187 puestos menos (caída del 4,3%).
  • Monotributo: 169.026 inscriptos más (alza del 8,3%).
  • Empleo asalariado privado interanual: 121.000 trabajadores menos (1,9% negativo).
  • Empleo público interanual: 30.500 trabajadores menos (0,9% negativo).
  • Personal doméstico interanual: 3.500 trabajadores más (0,8% positivo).

En la comparación interanual contra junio de 2025, el cuadro vuelve a ser elocuente: el empleo asalariado privado se contrajo 1,9%, el empleo público retrocedió 0,9% y el personal doméstico subió 0,8%, mientras que por rama de actividad la industria manufacturera acumula 20 meses consecutivos de desempeño negativo y el comercio, 13, un patrón que los técnicos del mercado laboral vinculan tanto al encarecimiento del crédito como a la apertura importadora y a la postergación de decisiones de inversión en sectores sensibles, y que en junio se tradujo en caídas mensuales del 0,5% en servicios comunitarios, sociales y personales, del 0,4% en intermediación financiera y del 0,3% en hoteles y restaurantes, en tanto que pesca, minería y actividades inmobiliarias mostraron leves avances que, por su peso relativo en la estructura productiva, no alcanzan a compensar la sangría general del mercado de trabajo formal.

Julio asoma como pausa, pero una pausa que preocupa

Los primeros indicadores de julio que maneja la Secretaría de Trabajo muestran una suerte de estabilización del empleo en los principales aglomerados urbanos del país, aunque, como advirtió el propio organismo, ese freno no responde a un aumento de las desvinculaciones sino a una reducción marcada de las nuevas contrataciones por parte de las empresas, lo que en la lectura de los especialistas consultados configura un cuadro especialmente delicado porque combina, al mismo tiempo, menos ingreso de personal y un stock que sigue sin poder recuperarse, con lo cual la recuperación, si llega, demorará bastante más que la destrucción, y en la Administración Nacional de la Seguridad Social ya saben que el golpe sobre la base de aportantes formales se sentirá también en la dinámica de los recursos previsionales durante los próximos trimestres, en un escenario donde la pregunta de rigor no es si la economía crecerá, sino a qué ritmo recompondrá el empleo perdido y cuánto tardará en hacerlo, si es que alguna vez lo hace en los mismos términos en que supo existir hasta noviembre de 2023.

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Mariano EtcheverryPuerto y pesca

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