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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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El trastorno silencioso que puede tardar dos décadas en ser identificado y golpea más a las mujeres

El Trastorno del Espectro de Hipermovilidad afecta articulaciones, aparato digestivo y sistema nervioso, pero sus síntomas dispersos suelen ser tratados de forma aislada. Especialistas británicas advirtieron que la demora diagnóstica ronda los veinte años y reclamaron mayor coordinación entre disciplinas.

Por Valentina IriartePoliciales y judiciales · · hace 2 h
El trastorno silencioso que puede tardar dos décadas en ser identificado y golpea más a las mujeres

El Trastorno del Espectro de Hipermovilidad (TEH) se origina cuando las fibras de colágeno que sostienen las articulaciones presentan una laxitud mayor a la habitual. Esa insuficiencia de soporte obliga a la musculatura a realizar un esfuerzo extra para mantener la estabilidad del cuerpo, lo que se traduce en dolor persistente, fatiga y una torpeza motora que los pacientes suelen describir como falta de coordinación fina. El problema, sin embargo, no se reduce al plano articular: como el tejido conectivo también recubre el aparato digestivo, su elasticidad excesiva genera molestias gastrointestinales que con frecuencia se tratan por separado, sin vincularlas con el cuadro general.

Síntomas dispersos y un sistema de salud que no los conecta

La dificultad no es estrictamente clínica sino de reconocimiento. Los signos del TEH se superponen con los de otras patologías, y los profesionales suelen atenderlos de manera fragmentada, sin indagar un origen común. Esa dinámica permite explicar por qué un estudio de la Universidad de Edimburgo concluyó que los pacientes en el Reino Unido aguardan entre 19 y 21,7 años en promedio antes de obtener una respuesta diagnóstica. En ese mismo país, menos de un tercio de los diagnosticados señaló que fue su médico de cabecera quien orientó el tratamiento, y apenas el 13% accedió directamente a un especialista.

La investigadora Jessica Eccles, especializada en las interacciones entre el cerebro y el cuerpo, sostuvo que obtener un diagnóstico funciona como una «lotería» cuyo resultado depende del lugar en el que le toca atenderse al paciente. La especialista añadió que la condición afecta en mayor proporción a mujeres y advirtió que «la salud de las mujeres no está necesariamente tan bien estudiada como los problemas que afectan a los hombres». En la misma línea, la reumatóloga Stephanie Barrett contó que recibe «una y otra vez» en su consultorio a personas que no pueden trabajar debido a una «niebla mental severa» asociada a la laxitud articular.

Los detonantes y la mirada de la investigación reciente

Las manifestaciones pueden agravarse luego de episodios de estrés fisiológico. Eccles explicó que la pubertad, la menopausia o una infección viral funcionan como desencadenantes de un deterioro marcado en personas que hasta entonces convivían sin mayores inconvenientes con sus articulaciones flexibles. En los casos más severos, la condición evoluciona hacia el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil.

Investigaciones recientes vincularon además el cuadro con rasgos de neurodiversidad como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Esa conexión, todavía en estudio, refuerza la hipótesis de que el TEH excede el plano osteoarticular y compromete funciones del sistema nervioso.

Tratamiento disponible y deuda de coordinación

  • La fisioterapia supervisada constituye la intervención con mayor evidencia para reducir el dolor y mejorar la estabilidad articular.
  • Los especialistas insisten en la necesidad de articular respuestas entre reumatología, neurología, gastroenterología y medicina general.
  • Persisten vacíos en la formación médica de grado y posgrado sobre este espectro, lo que retrasa la detección temprana.
  • Organizaciones de pacientes reclaman protocolos unificados y rutas de derivación claras dentro de los sistemas de salud.

En lo que respecta al paso procesal que sigue, la comunidad científica británica continúa recopilando datos para ajustar los criterios diagnósticos y reducir la brecha de veinte años que hoy separa a los pacientes del primer alivio formal.

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Valentina IriartePoliciales y judiciales

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