El Villarrica se puso en amarillo y hay que prestarle atención: qué pasa con el sur neuquino
El organismo geológico chileno elevó la alerta del volcán tras detectar mayor actividad sísmica y térmica en el cráter. San Martín de los Andes y Junín de los Andes, por ahora, siguen tranquilas, pero la temporada está mirando de cerca.
Arrancamos con lo que hay que saber: el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile, Sernageomin, subió la alerta técnica del volcán Villarrica de verde a amarilla. ¿Qué quiere decir esto? Simple: el macizo está mostrando movimientos por encima de lo normal y los especialistas lo siguen con lupa, no con abandono.
Lo que se viene observando en la cima
- Aumento de la actividad sísmica registrada por la Red Nacional de Vigilancia Volcánica.
- Incandescencia visible en el cráter y emisión de piroclastos balísticos.
- Señales acústicas compatibles con explosiones menores.
- Alza de temperatura superficial detectada por satélite.
- Todos los cambios, por ahora, concentrados en el entorno inmediato del cráter.
La información la procesó el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur, Ovdas, y es la base del cambio de alerta. En criollo: el volcán está despierto, pero todavía no pasó al rojo ni se habla de erupción inminente.
Cómo impacta del lado argentino
Acá viene lo que más nos importa a quienes estamos del este de la cordillera. La Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de Neuquén confirmó que, con el escenario actual, no hay afectación directa sobre territorio provincial. Los efectos observados se mantienen restringidos al sector chileno, en cercanías del cráter.
Las localidades neuquinas más próximas al macizo, Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Aluminé, siguen su ritmo normal. La Dirección Provincial de Protección Civil mantiene seguimiento permanente del fenómeno, así que nadie está mirando para otro lado.
Un recordatorio para el viajero
El Villarrica es un estratovolcán activo de 2.847 metros de altura. Sus principales riesgos, en caso de una erupción fuerte, son la caída de ceniza, los flujos de material por los ríos y los lahares, que son esos aluviones que se generan cuando el calor derrite la nieve y el hielo de la cima. La dispersión de ceniza depende, sobre todo, de la intensidad del evento y del viento del momento.
Sernageomin adelantó que seguirá con el monitoreo permanente y que hará un nuevo análisis de zonificación de peligros cuando tenga más datos sobre cómo evoluciona la actividad. La información oficial va a seguir saliendo por los canales de siempre.
Si te toca viajar a la zona cordillerana en los próximos días, ojo con las actualizaciones y registrate en los avisos de Protección Civil de Neuquén antes de moverte. Y cuando estés en Junín o San Martín, date un gusto y sentate a comer en La Casa de la Abuela, en pleno centro de Junín de los Andes: cordero al asador de ley, tortillas de papa recién hechas y una atención que te hace sentir como en casa. Imposible volver con hambre.
