Goku se pone la diez: vuelve Dragon Ball Super con un God of Destruction que rejuvenece a la serie
Toei Animation relanza el arco de Beerus con escenas reanimadas, escenarios redibujados y un ritmo más cercano al manga de Toriyama. Una puesta a punto que no reemplaza a la original, pero la deja en offside.
Lo veo a Fer, de Chacarita, sentado en la mesa del fondo con el celular apuntando a la pantalla del televisor, y antes de que arranque el capítulo ya me dice, como si yo fuera su vecina de toda la vida: "Mirá, esta vez se nota la diferencia". Tiene razón. Esta semana llegó a cuatro plataformas de streaming Dragon Ball Super: Beerus, la versión revisada y remasterizada del primer arco de la serie que Toei Animation había emitido originalmente en 2015, y la diferencia se ve a simple vista.
La movida de Toei no partió de material inédito. La producción tomó como base la película La batalla de los dioses y la estiró hasta convertirla en una serie, pero esta vez la intervino de manera considerable: secuencias completamente reanimadas, escenarios dibujados desde cero, efectos visuales mejorados y un ritmo más directo que recorta escenas que no aportaban al hilo central, entre ellas el viaje familiar de Vegeta. El resultado, dicen los propios realizadores, está mucho más cerca del manga original de Akira Toriyama y Toyotaro.
Qué cambia respecto a la versión de 2015
- Animación: las secuencias nuevas tienen un acabado muy superior al de la emisión original, aunque conviven con planos reciclados que, por contraste, evidencian su antigüedad.
- Ritmo: se eliminaron tramas secundarias para ir directo al enfrentamiento entre Goku y Beerus, el Dios de la Destrucción.
- Estructura: la lectura se acerca al manga de Toriyama y Toyotaro, sin los rodeos que tenía la serie hace una década.
- Formato: sigue la línea de lo que Dragon Ball Z Kai hizo en su momento, podar el árbol para ver mejor el bosque.
La historia ya es conocida: Goku vive en calma tras la derrota de Majin Buu, entre el trabajo en el campo y el tiempo con su hijo Goten, pero le falta un rival a la altura. Al mismo tiempo, Beerus despierta de un largo letargo con hambre y curiosidad por un combatiente que pueda darle el desafío que busca. Lo que esta nueva entrega corrige, sobre todo, son los dos problemas que más pesaron en el estreno original: la animación irregular y un ritmo que se hacía largo.
Yo lo miro como fanática grande y lo miro como cronista, y les digo lo mismo: si mantiene este nivel a lo largo de los capítulos siguientes, puede convertirse en la forma de referencia para ver esta etapa de la historia de Goku. No es un remake completo, es un remaster con todas las letras, y eso se nota. Como me dijo Fer a la salida, mientras guardaba el celular en el bolsillo: "Por fin le dieron el tratamiento que la serie merecía".
