Grasa corporal demasiado baja: los riesgos que pocos mencionan cuando se busca definición muscular
Especialistas explican por qué reducir el cuerpo lleva tanto a perder músculo como a alterar hormonas clave, y recuerdan que no hay un porcentaje único válido para todas las personas.
Una caída marcada del porcentaje de grasa corporal puede deteriorar la masa magra, modificar los niveles hormonales y comprometer la respuesta del cuerpo a enfermedades severas, según advirtieron investigadores consultados por este medio. La advertencia surgió de un relevamiento de la Universidad Estatal de Wayne en el que Tamara Hew-Butler, investigadora del centro, evaluó a más de 700 deportistas con estudios de densitometría.
En el trabajo, los valores mínimos hallados fueron del 10 por ciento en hombres y del 16 por ciento en mujeres, lejos del 1 o 2 por ciento que se suele mencionar al hablar de definición. Para la profesional, esa diferencia es central: la mayoría de los cuerpos humanos no puede sostener esos extremos sin consecuencias.
Por qué el cuerpo necesita grasa
El tejido adiposo cumple funciones que van más allá de guardar combustible. Produce leptina, la hormona que le indica al cerebro cuánta energía queda almacenada. Una baja pronunciada de esta señal lleva a relegar funciones consideradas menos urgentes en el corto plazo, según confirmó a este medio Fredrik Karpe, profesor de medicina metabólica de la Universidad de Oxford.
Esa merma puede traducirse en caída de testosterona, fatiga y menor rendimiento en hombres con alimentación insuficiente. En algunas deportistas, los registros demasiado bajos se asociaron a irregularidades menstruales o ausencia de menstruación. Jessica Maung, investigadora en enfermedades metabólicas de la Universidad de Míchigan, agregó que esas reservas acotadas dificultan la respuesta ante infecciones graves.
- Una cantidad insuficiente de grasa puede llevar al cuerpo a tomar energía del músculo y afectar la generación y reparación del tejido óseo.
- La testosterona puede reducirse en hombres con una alimentación insuficiente, junto con la energía y el rendimiento.
- En deportistas, los registros demasiado bajos se relacionaron con irregularidades en la menstruación.
- Las reservas acotadas limitan la respuesta del cuerpo ante infecciones graves, según el profesor Fredrik Karpe.
El dato no significa que más grasa implique mejor salud. La grasa visceral, acumulada alrededor de las estructuras internas, favorece procesos inflamatorios y metabólicos asociados a otras enfermedades. Por eso, los especialistas remarcan que la distribución importa tanto como el número en la balanza.
A la hora de medir, tampoco todos los métodos ofrecen la misma precisión. Una balanza de bioimpedancia puede arrojar valores distintos según el estado de hidratación. Los pliegues por sí solos no registran la grasa que rodea los órganos. La densitometría DEXA separa tejido graso, masa magra y masa ósea, aunque requiere equipos específicos y suele ser costosa.
En la práctica, los investigadores consultados coinciden en un punto: no hay un porcentaje de grasa corporal adecuado para todas las personas. La edad, el sexo y la distribución del tejido adiposo pesan en la lectura, y ese conjunto define cuándo un registro es bajo y cuándo deja de serlo. en desarrollo, próxima actualización a las 22:30.
