Una semana con el cielo encapotado: el AMBA queda atrapado bajo un bloqueo atmosférico
Un centro de altas presiones instalado sobre el Atlántico sostiene lloviznas, viento del este y temperaturas que no pasan de los 18 grados en la ciudad y el conurbano. Recién el lunes que viene asomaría el sol con fuerza.
El Área Metropolitana de Buenos Aires arrancó la semana con un gris que parece no tener fecha de vencimiento. No se trata de mal humor del cielo, sino de un fenómeno con nombre y apellido: un bloqueo atmosférico. Así me lo explicó el especialista cuando lo consulté esta mañana, mientras en mi ventana de Necochea el panorama se repetía, casi calcado, con esa llovizna fina que no termina de decidir si cae o no.
Lo que ocurre es que un centro de altas presiones quedó estacionado sobre el océano Atlántico y funciona como una pared invisible. Esa estructura impide que avancen sobre la región otras masas de aire más cálidas o más secas, y deja a Buenos Aires y al conurbano varados en un loop de humedad, viento del este y sudeste y nubosidad persistente. Por eso, aunque no lloverá de manera continua, el sol seguirá sin aparecer con decisión.
Cómo se va a sentir el frío en el cuerpo
La combinación de termómetros bajos y cielo cubierto se traduce en una sensación térmica que no levanta. Las mínimas de la semana se mueven entre 11 y 13 grados, y las máximas no van a trepar más allá de los 18. La amplitud térmica es escasa, el sol aparece apenas como un tímido resplandor detrás del manto gris, y eso hace que el frío se sostenga incluso en horarios donde, en un octubre normal, ya estaríamos con la campera abierta. En la costa, además, el viento sopla del este y sudeste a entre 10 y 20 kilómetros por hora, con ráfagas que pueden llegar a los 40, sobre todo hacia el miércoles y el jueves.
Cuándo se espera la mayor inestabilidad
- Miércoles: chaparrones ocasionales, con probabilidad de lluvia superior al 70% y acumulados de hasta 5 milímetros.
- Jueves: el día más activo de la semana, con hasta 10 milímetros y la misma probabilidad elevada de precipitaciones.
- Viernes: sigue mayormente cubierto, con nuevas lloviznas y temperaturas entre 13 y 17 grados.
- Fin de semana: primeras señales de mejora, con menor chance de lluvia y tímidos intentos del sol por asomar.
- Inicio de la próxima semana: el momento en que se esperan las jornadas más estables y con mayor presencia solar.
A la espera de un rayo de luz más firme, los vecinos ya van ajustando la rutina. Carlos, de Bernal, me decía hoy camino a la parada del colectivo: 'Menos mal que cargué la garrafa el finde, porque a la noche la cocina y el living están helados. Y al perro ya lo saqué con piloto'. Para él, como para tantos en el conurbano, la pregunta es cuándo volverá el calor de octubre.
El alivio recién asomaría en la primera parte de la semana entrante, cuando el bloqueo empiece a debilitarse y el centro de altas presiones se desplace. Mientras tanto, queda esperar con el paraguas a mano y la campera cerca: el AMBA seguirá, por lo menos unos días más, atrapado entre nubes, viento del este y una llovizna que parece no tener fin.
Lo que le falta a esta ciudad, una vez más, es una primavera que se anime a llegar. Y a quien debería responderle a los vecinos que planifican un asado, una plaza o una obra al aire libre es al Servicio Meteorológico Nacional, que todavía no puede prometer un fin de semana largo con cielo despejado en el horizonte cercano.
