Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Gundam: Rogue Orbit confirmó su fecha y promete peleas con mechas de dieciocho metros en plena ingravidez

Bandai Namco presentó una ventana de prueba en la que se pudo medir el peso del combate contra jefes colosales, la lógica del calor acumulado y el lugar que ocupa la franquicia en la nueva generación de consolas

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Llegué al stand de Bandai Namco con la expectativa del que va a ver una demo más, pero enseguida me llamó la atención un señor de barba canosa que se puso los anteojos para mirar de cerca la pantalla, como si quisiera confirmar que el mecha de la cabina era realmente de dieciocho metros. Esa minucia, la del gigantismo, define a Gundam: Rogue Orbit, el juego que la editora acaba de fechar para el 5 de marzo de 2027 con desembarco simultáneo en PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC. Lo llevan adelante el productor Yuya Tomiyama y el director Yoshiyuki Serizawa, y la propuesta es pelear dentro de Mobile Suits en gravedad cero, en tercera persona, contra una amenaza alienígena llamada Apocalypse que opera en estaciones y puertos espaciales. La idea, según nos contaron, es abrirle la puerta a quien nunca tocó la saga sin resignar la densidad técnica que el fanal de Gundam reclama hace décadas.

Me tocó ponerme en la cabina del Gundam Helix, el traje que pilota el protagonista RE-X, y lo primero que destaca es la secuencia de despliegue: el personaje cruza un puente, se sienta, la cabina se cierra y los monitores internos se prenden para mostrar el espacio antes de la misión. Es un detalle pequeño, casi cinematográfico, pero sirve para vender lo que el juego se propone: que el jugador sienta que está dentro de la máquina y noándola desde afuera.

Un combate que se cocina

El corazón de Rogue Orbita es un hack and slash con reglas mecha, y la más importante es la gestión de temperatura. Cada esquiva, cada ataque especial y cada disparo de propulsor calienta el traje, y si el medidor se pasa, el Mobile Suit queda expuesto unos segundos, como un motor que se ahoga. Encima funciona un medidor de Stagger que, al llenarse, deja al enemigo inmovilizado y abre la ventana para encadenar golpes pesados. Cuando lo probé contra un jefe colosal, la clave fue cortarle las alas: la destrucción localizada de extremidades es literal, y amputar un brazo o un ala elimina el patrón de ataque asociado a esa parte. Es una decisión táctica, no un adorno.

  • Assault Sword: velocidad pura y combos cortos para entrar y salir.
  • Whip Sword: alterna hoja y látigo para controlar el aire y limpiar áreas.
  • Sword Lance: distancia media y defensa, con ataques cargados que sueltan orbes de energía explosiva.
  • Modo Over-Rise: congela el consumo del propulsor y acelera la recuperación de habilidades durante una ventana corta.
  • Unidades AP: escudo desplegable, drones Slyphid que hostigan con láseres y remates combinados con el estado de aturdimiento.

La sesión dejó una impresión sólida, sobre todo porque cada decisión pesaba: enfriar la máquina mientras un escudo AP cubría la posición, lanzar drones para abrir el Stagger y rematar con la Whip Sword en el aire se sintió como un ciclo real, no como una secuencia de botones. El reto, claro, es llegar a marzo de 2027 con la misma profundidad pulida que se vio en la prueba y sin que la curva de complejidad espante al jugador nuevo. A la salida, un chico con remera del RX-78-2 me dijo, mientras guardaba el joystick: 'Por fin un Gundam que se siente como estar adentro'. Y la verdad es que esa frase resume bastante bien lo que se siente tomar el mando del Helix.

SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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