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Martes, 13 de octubre de 2026
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Histamina: la molécula que puede explicar migrañas, panza hinchada y noches sin dormir en una misma familia

El médico genetista Jorge Dotto explica cómo una sustancia presente en alimentos y producida por el propio cuerpo puede acumularse y disparar síntomas muy distintos. La clave está en la capacidad de cada organismo para eliminarla.

Por Camila ZárateUniversidad y ciencia · · hace 52 min
Histamina: la molécula que puede explicar migrañas, panza hinchada y noches sin dormir en una misma familia

Hay familias donde cada uno arrastra un malestar distinto y nadie encuentra el hilo que los une. A uno le revientan migrañas cada dos por tres, otro vive con la panza hinchada, alguien duerme como si peleara toda la noche y una hija de chica tuvo problemas respiratorios. Para el médico genetista Jorge Dotto, en muchos de esos casos puede haber un mecanismo común del que casi no se habla: la histamina.

La histamina es una sustancia química que el cuerpo produce de manera natural y que también ingresa cuando comemos. Funciona como un mensajero: participa en el estado de alerta, en el apetito y la saciedad, en tareas cognitivas como la memoria, en la producción de ácido en el estómago, en los movimientos del intestino y hasta en la regulación del corazón. Cuando el sistema inmune detecta una amenaza, además se dispara y aparecen los clásicos de las alergias: picazón, sarpullido, estornudos. Piensen en la histamina como el timbre de una casa: cada vez que llega algo sospechoso, suena y alerta a todo el mundo.

El problema es cuando el vaso se desborda

El cuerpo tiene mecanismos para desactivar la histamina una vez que cumplió su función, sobre todo una enzima llamada DAO (diamino oxidasa) que la degrada en el intestino. El lío empieza cuando se acumula más de lo que se puede eliminar. Dotto lo resume con una imagen muy simple: es como un vaso al que se le echa agua de muchas canillas a la vez. El agua que sale representa un grifo orgánico que no está removiendo bien. Mientras el vaso no rebalse, no pasa nada. Cuando rebalsa, aparecen los síntomas.

Y acá viene lo central: las canillas que llenan el vaso son variadas. Están los alimentos con alta carga de histamina, como quesos curados, embutidos, vino tinto, chocolate, tomate, palta y ciertos pescados. Pero también suman el estrés, el ejercicio muy intenso y los cambios hormonales. Cada uno de esos empuja un poquito más al vaso.

  • Quesos curados (parmesano, roquefort, gruyere).
  • Embutidos y fiambres (jamón, salame, chorizo).
  • Vino tinto y, en menor medida, cerveza.
  • Chocolate y cacao.
  • Tomate, palta (aguacate) y espinaca.
  • Pescados azules como atún, sardina y caballa cuando no están bien frescos.
  • Fermentados: salsa de soja, chucrut, yogur, vinagre.

Pero ojo: la dosis importa tanto como el alimento. Una persona puede tolerar cinco tomates cherry y descompensarse con un tomate común. Y al revés: alguien puede comer un pedacito de queso y tolerarlo bien. No todos reaccionamos igual a las mismas sustancias químicas, como dice Dotto.

“Que aparezcan intolerancias en una misma familia es lo esperable, no la excepción. Compartimos genes, compartimos cocina, compartimos hábitos.”Jorge Dotto, médico genetista

Ahí entra la genética. Cada persona hereda variantes que determinan cuánta DAO fabrica, cuán eficiente es esa enzima y cómo metaboliza otras sustancias. Por eso en una misma casa aparece la mamá con migrañas, el papá con colon irritable y el hijo con alergias. No es casual: es esperable.

Por qué a las mujeres les pega distinto

En las mujeres la cosa se complica porque los estrógenos dialogan de manera directa con la histamina. Cuando los estrógenos suben (por ejemplo, en la segunda fase del ciclo), el cuerpo produce más histamina y, al mismo tiempo, frena un poco la acción de la DAO. Es como si le bajaran el caudal al grifo mientras siguen abiertas las canillas. Por eso muchas mujeres notan que las migrañas, la hinchazón o el insomnio se concentran en ciertos momentos del mes, en el posparto o en la perimenopause, cuando el caudal hormonal se vuelve más irregular.

También hay que pensarlo en cada uno. La becaria de Dotto, que trabaja en el consultorio mientras termina su formación, lo ve seguido: atiende pacientes que llegan desesperados porque nadie les encuentra la causa. Ella me cuenta que el cambio más grande aparece cuando la persona empieza a registrar qué comió, cómo durmió y cómo se sintió, y los pone en una planilla. Es como armar un mapa de uno mismo. A veces la pista está ahí, escondida en un alimento de todos los días.

¿Y eso para qué sirve?

Sirve para dejar de tratar cada síntoma como un problema aparte y empezar a mirar el patrón. Si en una familia hay migrañas, hinchazón, mal sueño y alergias conviviendo, la histamina puede ser el hilo que los une. Identificarlo permite ajustar la alimentación, trabajar sobre el estrés, dormir mejor y, en algunos casos, suplementar con DAO bajo supervisión médica. No es una solución mágica, pero cambia las lecturas para entender por fin qué dice el cuerpo cuando lleva años intentando hacerse escuchar.

CZ
Camila ZárateUniversidad y ciencia

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