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La mora de los hogares tocó un techo de más de veinte años y deja al descubierto el desfinanciamiento de las familias

El Banco Central reportó que el 12,9% de los créditos a familias está en situación irregular, más del doble que en julio del año pasado. La suba se explicó por la combinación de una caída del financiamiento total en términos reales y un aumento de la cartera con problemas de pago, mientras que la probabilidad de incumplimiento estimada por la autoridad monetaria mostró una leve baja.

Por Mariano EtcheverryPuerto y pesca · 18 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El parte de los números que difundió el Banco Central de la República Argentina en su Informe de Bancos correspondiente a julio dejó una señal contundente para cualquier persona que haya pasado por un banco o haya sacado un préstamo personal en los últimos meses: la proporción de créditos otorgados a las familias que acumulan atrasos en sus pagos alcanzó el 12,9%, un registro que no se veía desde hace más de dos décadas y que, sobre todo, más que duplica la marca de apenas un año atrás, cuando ese mismo indicador se ubicaba en el 5,6%, según los datos que repasó el organismo que preside Santiago Bausili.

La cifra, de entrada, hay que leerla con cuidado, porque describe qué porción de la cartera de préstamos a hogares presenta problemas de cumplimiento, no cuántos argentinos están endeudados ni qué porcentaje de familias tiene al menos un vencimiento impago. Aun con esa salvedad, el dato es elocuente: en términos desestacionalizados, la morosidad de los hogares superó en julio a la de las empresas, que se mantuvo en un 3,6%, y empujó hacia arriba la irregularidad del conjunto del sector privado, que llegó al 7,7%, de acuerdo con el detalle que publicó el BCRA.

Un salto interanual que reconfiguró el mapa del crédito

La comparación con julio del año anterior es la que mejor ilustra la magnitud del cambio. En apenas doce meses, la irregularidad del financiamiento a familias pasó del 5,6% al 12,9%, lo que representa un incremento de 7,3 puntos porcentuales y significa que la mora actual es más del doble de la que se registraba un año antes. Frente a junio, en tanto, la suba fue apenas de 0,1 puntos, un movimiento chico pero que alcanzó para marcar un nuevo máximo en más de veinte años y para confirmar una tendencia que el propio BCRA viene describiendo en sus informes mensuales desde principios de 2024.

Ahora bien, el dato grueso convive con un movimiento en dirección contraria dentro del propio informe: la probabilidad de incumplimiento estimada para los hogares, que es un indicador complementario que calcula la posibilidad de que los deudores dejen de pagar sus obligaciones, bajó 0,5 puntos y se ubicó en el 3,9%. La diferencia entre ambas mediciones no es contradictoria, sino que responde a fenómenos distintos que el BCRA explicó con detalle en su reporte.

Según la autoridad monetaria, el aumento mensual de la mora estuvo alimentado por dos factores que se potenciaron entre sí. Por un lado, la cartera irregular de las familias creció en términos reales, lo que refleja que hay más préstamos con problemas concretos de pago. Por el otro, el financiamiento total a los hogares se redujo también en términos reales, lo que hizo que esos créditos atrasados ganaran peso relativo dentro de una torta más chica. A eso se sumó que el incremento de los créditos irregulares perdió velocidad respecto de meses anteriores, una desaceleración que, combinada con la baja del indicador de incumplimiento estimado, sugiere que lo más crudo del deterioro podría estar empezando a moderarse, aunque todavía queda lejos de revertirse.

Previsiones más altas y un sistema que se cubre ante el peor escenario

El Informe de Bancos también dejó una señal sobre cómo se están preparando las entidades frente a un escenario de mayor estrés: las previsiones que mantienen los bancos para absorber eventuales pérdidas por la cartera irregular equivalían en julio al 87,6% de los créditos con problemas de pago, 0,8 puntos porcentuales más que en junio. Medidas sobre el total de préstamos al sector privado, esas previsiones representaban el 6,7%, un nivel alto pero todavía compatible con un sistema que, en conjunto, mantiene colchones de capital por encima del mínimo regulatorio, como viene soulignantando el propio BCRA en sus reportes de estabilidad.

“Los datos combinan, así, un mayor peso de los atrasos familiares con una baja del incumplimiento estimado. ¿Cómo organizás los vencimientos de tus créditos dentro del presupuesto del hogar?”Cierre de la nota de base

En la lectura de conjunto, el 12,9% de julio aparece menos como un punto de llegada y más como un mojón dentro de un proceso de deterioro que lleva casi dos años y que, por ahora, no se revierte: la mora de las familias sigue marcando nuevos máximos, el financiamiento total a los hogares sigue cayendo en términos reales y los bancos siguen reforzando sus previsiones para hacer frente a un eventual salto adicional de la irregularidad. La pregunta de fondo que deja el informe no es sólo técnica, sino de bolsillo: cuántas familias más pueden absorber una cuota que ya entra en zona de atraso antes de que el 12,9% deje de ser un récord y empiece a ser, simplemente, el nuevo piso.

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Mariano EtcheverryPuerto y pesca

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