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Martes, 13 de octubre de 2026
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La mora se muda a las billeteras: casi 2 de cada 10 jóvenes argentinos arrastran una deuda vencida con plataformas digitales

Un informe del Instituto Argentina Grande muestra que, entre los menores de 30 años, la morosidad con fintech duplica a la de los bancos. El sistema financiero acumula 5,7 millones de personas con cuotas impagas, el 12% de la población.

Por Julián FerreyraEconomía y comercio · · hace 52 min
La mora se muda a las billeteras: casi 2 de cada 10 jóvenes argentinos arrastran una deuda vencida con plataformas digitales

El sistema financiero argentino acumula 5.715.202 personas con deudas morosas, una cifra que equivale al 12% de la población total del país, según un relevamiento del Instituto Argentina Grande. Vamos a los números: de ese total, los bancos reúnen 2.468.367 casos; las fintech y billeteras virtuales, 1.533.434; otras emisoras de tarjetas, 1.261.470; y las entidades financieras no bancarias, 804.697. La fotografía muestra un mapa de incumplimiento que atraviesa a todo el entramado crediticio, aunque con pesos muy distintos según la edad del deudor.

Entre los menores de 30 años, la relación se invierte: el 19,4% de los jóvenes con deudas registra al menos una línea impaga con una fintech o billetera virtual, frente al 7,9% que acumula atrasos con entidades bancarias. Esa diferencia de más de once puntos convierte a los jóvenes en el único segmento etario en el que las plataformas digitales concentran más deudores en mora que los bancos, un dato que el instituto subraya como la particularidad más llamativa del trabajo.

La mora digital cae con la edad y revierte el patrón general

El relevamiento desglosa la morosidad con fintech por franja etaria y la compara con la de bancos, lo que permite reconstruir la trayectoria. En la franja de 15 a 20 años se contabilizaron 53.445 casos de mora con plataformas digitales contra 21.669 con bancos: por cada joven moroso con un banco, hay más de dos con una billetera virtual. Entre los 21 y 35 años la relación se invierte y los bancos toman la delantera, con 905.007 deudores morosos frente a 667.055 de las fintech. En el tramo de 36 a 50 años la brecha se amplía: 922.075 contra 557.217. Y entre los mayores de 66 años, los bancos concentran 189.738 morosos contra apenas 49.523 de las plataformas digitales, un reflejo del menor acceso de los adultos mayores a este tipo de servicios.

El grupo etario más endeudado en términos absolutos es el de 21 a 35 años, con 2.188.442 personas que registran al menos una deuda impaga en el sistema, un volumen que duplica al del segmento siguiente. En julio, la proporción de deudores con al menos una cuota en mora alcanzó al 38,1% entre los 15 y 29 años, cayó al 31,73% en la franja de 30 a 44, se redujo al 23,05% entre los 45 y 59, bajó al 16,77% entre los 60 y 74 y cerró en 14,47% en los mayores de 75. La curva describe un descenso monótono a medida que aumenta la edad, sin excepciones.

En julio, además, 882.173 deudores tenían compromisos transferidos a empresas de cobranza, una cifra en crecimiento sostenido desde mediados de 2025. Esas carteras representan el 9,6% de las líneas de crédito en mora y alcanzan al 15% de los deudores morosos, lo que indica que uno de cada seis ya pasó la instancia de la gestión bancaria y quedó en manos de estudios de cobranza extrajudicial.

El Centro de Estudios para la Ciudad analizó la evolución de quienes renegociaron obligaciones entre abril y agosto de 2026: el 50,6% permaneció en la misma categoría de morosidad y el 30,5% logró mejorar su situación, mientras que el resto empeoró o no completó el proceso de refinanciación. El director del centro, Mariano Almeyda, atribuyó el cuadro a la dinámica de los ingresos. "El problema radica en los ingresos. Se puede refinanciar reiteradamente o hacerlo una sola vez, pero siempre se estará condicionado a la imposibilidad de hacer frente a los compromisos", señaló. La advertencia apunta al corazón del fenómeno: las herramientas de refinanciación, sostiene el especialista, corren detrás de una restricción que las precede.

El cuadro final muestra que la morosidad no es un problema exclusivo de los bancos ni de las fintech, sino del sistema en su conjunto, aunque con una geografía etaria muy definida. Los datos del Instituto Argentina Grande, en definitiva, obligan a mirar hacia los ingresos de los hogares tanto como hacia las condiciones de cada producto financiero, porque la mora, antes que un defecto de las plataformas, parece ser el resultado de una economía donde una porción creciente de la población no logra sostener sus compromisos de pago mes a mes.

JF
Julián FerreyraEconomía y comercio

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