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Jueves, 22 de octubre de 2026
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La noche en que María O'Donnell se quedó con todo y la radio volvió a vestirse de fiesta

La APTRA entregó los Martín Fierro de Radio 2026 en el Goldencenter, con Rubinska y Novaresio como anfitriones y un palmarés que mezcló consagraciones, sorpresas y algún que otro nombre que sonó fuerte entre los pasillos.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · · hace 2 h
La noche en que María O'Donnell se quedó con todo y la radio volvió a vestirse de fiesta

Lo confieso de entrada: llegué al Goldencenter con la libreta cargada de sospechas y un termo de café que me acompañó durante toda la velada, porque cuando uno cubre una entrega de premios sabe que lo importante pasa tanto arriba del escenario como en la barra del foyer, donde un señor de saco gris con un pañuelo celeste me dijo, mientras revisaba la lista de nominados en el celular, "mirá, hoy se va a llevar todo la de radio que más labura, no hay manera". Y vaya si acertó. María O'Donnell se subió al escenario dos veces, primero para levantar el Martín Fierro a la mejor labor periodística femenina y, ya sobre el final de la noche, para recibir el Martín Fierro de Oro, esa estatuilla que en el mundillo de la radiofonía argentina funciona como una suerte de abrazo colectivo de la profesión, el reconocimiento que sintetiza trayectorias largas, firmas memorables y muchas horas de aire. La periodista, que viene de años de conducir con solvencia distintos ciclos de actualidad y de hacerse un lugar propio en un medio históricamente poblado de voces fuertes, recibió el aplausómetro de pie y, según me contaron colegas de la APTRA que estaban en la mesa de al lado, se la vio conmovida, casi sin palabras, algo inhabitual en alguien que las elige con tanto cuidado.

El resto del palmarés, en una sola lectura

  • Mejor labor periodística masculina: Eduardo Feinmann.
  • Mejor programa periodístico vespertino en AM: "Pan y circo", de Jonatan Viale y equipo.
  • Mejor programa periodístico matutino en AM: "Rolando por la mañana", con Rolando Graña.
  • Mejor programa deportivo: "Súper Mitre deportivo", de Gabriel Anello y equipo.
  • Mejor programa musical en AM: "La trama celeste", de Alfredo Rosso.
  • Mejor programa musical en FM: "Aspen Club", conducido por Diego Notario.
  • Mejor programa cultural o educativo: "Después de todo", de Gustavo Campana.
  • Mejor programa agropecuario: "La hora del campo", de Alejandro Cánepa.
  • Mejor programa nocturno: "Acá hay buen fútbol", de Fernando Mancini y equipo.
  • Mejor servicio informativo: el de "Rotativo del aire".
  • Locución masculina: Sebastián Bresler. Locución femenina: Gigi Ribaloff.
  • Mejor labor en operación: Gabriel Marsili. Mejor musicalización: El Delta Music Team.

La conducción de la gala quedó en manos de Luciana Rubinska y Luis Novaresio, que se movieron con el timing que suele pedirse a un binomio de estas ceremonias: ellos llevan las riendas del ritmo, marcan los cortes comerciales y van administrando la expectativa del público, que en el Goldencenter se acomodó entre mesas redondas con copas de espumante y algún que otro strudel de la cocina del lugar. Entre los momentos más sentidos de la noche se contaron los homenajes a Julio Lagos y al recordado Oscar "Negro" González Oro, dos figuras que dejaron huella en generaciones distintas de oyentes y que, como suele ocurrir en estas entregas, despertaron recuerdos cruzados en la sala. Yo, por caso, me crucé con una colega que había debutado en radio de la mano de González Oro y que, al ver el video de despedida, se secó las lágrimas discretamente mientras el público aplaudía de pie, en una de esas escenas breves que condensan, mejor que cualquier estatuilla, la memoria colectiva de un medio.

Qué se dice a la salida, cuando todavía están embalando los premios

Siempre, en la vereda del Goldencenter, después de que bajan las luces y los ganadores se sacan las últimas fotos, uno termina conversando con productoras, sonidistas y cronistas de gráfico que llevan años viendo estas galas desde la otra punta del escenario. Esta vez la coincidencia fue llamativa: más de uno me repitió la misma idea con distintas palabras, y la fórmula que mejor me quedó, porque la escuché textual a una productora que cargaba dos globos de helio y un bolso de herramientas, fue: "En la radio se entra por la voz y se queda uno por la gente, y esta noche se notó". Esa frase, me parece, resume bastante bien lo que dejó esta edición de los Martín Fierro de Radio: una ceremonia donde la técnica premia a quienes la hacen posible todos los días, el periodismo se da su propio baño de interno y las grandes figuras conviven con los nombres que el gran público quizás no tiene en la punta de la lengua pero que sostienen, turno tras turno, la respiración de un medio que sigue siendo, pese a todo, compañía de mañanas, tardes y noches en la vida de millones de argentinos.

SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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