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La noche en que Scola se volvió inmortal: 37 puntos a Brasil que nadie pudo igualar

El 7 de septiembre de 2010, en el Mundial de Turquía, el ala pivote firmó la actuación más grande de un argentino en una Copa del Mundo y dejó mudo a Gregg Popovich, que se fue de la tribuna antes del final.

Por Federico PaoliniDeportes · 8 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Abre con la jugada clave: Luis Scola tomó la pelota en el poste bajo, giró sobre Tiago Splitter y clavó un doble con falta. Faltaban tres minutos para el final del partido contra Brasil, en el Mundial de Turquía 2010, y el estadio Sinan Erdem de Estambul ya era suyo. El ala pivote argentino terminó esa noche con 37 puntos, una marca que dieciséis años después sigue siendo el techo absoluto para un jugador nacional en una Copa del Mundo de básquet. Argentina se impuso 93-89 en un cruce que cambió el rumbo del torneo.

Un dominio de principio a fin

El rendimiento de Scola fue arrollador. Movimientos de pies milimétricos, fabricación constante de tiros propios y una efectividad que desquició al banco brasileño. Anderson Varejao y Splitter, dos internos de peso internacional, no encontraron la llave para frenarlo. Sobre el cierre, cuando el partido se definía, el capitán metió diez puntos consecutivos en los últimos tres minutos. Apenas pasó un minuto fuera de la cancha en todo el encuentro.

El base Pablo Prigioni fue el socio ideal. Sus penetraciones y pases alimentaron una y otra vez al pivote, que además abrió la cancha con triples. Rubén Magnano, que aquella noche dirigía justamente al conjunto brasileño, lo definió sin vueltas: «De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía. Era indescifrable», reconoció el cordobés.

Popovich se fue de la tribuna, caliente

En las plateas había un testigo de lujo que terminó la función antes de tiempo. Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs, se levantó promediando el último cuarto, pidió permiso y se retiró del estadio. Su enojo no tenía que ver con el resultado: la franquicia lo había drafteado a Scola y nunca lo había contratado. El libro El Abanderado recoge la frase que el técnico mascullaba mientras caminaba hacia la salida: «No puedo creer que cambiamos a este jugador».

“Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará.”Luis Scola

Una marca que espera heredero

Dieciséis años después, ningún argentino pudo superar los 37 puntos de Scola en un Mundial. La generación que viene asoma con nombres interesantes, pero la vara quedó alta. Habrá que ver si en algún próximo torneo alguien se anima a saltar más alto.

Vestuario: el que lo vio jugar esa noche no se olvida más. Pronóstico para la fecha siguiente de los Mundiales: la próxima ventana ya tiene rival y Scola, como siempre, será la vara con la que se medirá a todos.

FP

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