Llega un Niño histórico: la NOAA eleva al 75% la chance de que el fenómeno rompa todos los récords
El Pacífico ecuatorial se recalienta más rápido de lo previsto y amenaza con dejar atrás al histórico episodio de 1982-1983. En el Litoral argentino ya se preparan para meses de lluvias muy por encima de lo normal.
Te lo resumo en una sola línea, como te lo cuento a un amigo en la barra: cada cuatro años más o menos el Pacífico se calienta como si le subieran la temperatura a una pava enorme, y eso lo llamamos El Niño. Ahora, según la agencia climática más grande del mundo, la NOAA de Estados Unidos, lo que viene entre octubre y diciembre de 2026 puede ser el episodio más bestia desde 1950. ¿Las chances? 75%. Para que se entienda: a fines de agosto esa misma chance era de 69%. Seis puntos más en apenas cuatro semanas es mucho en meteorología, es como si el termómetro se acelerara de golpe.
Qué mide el termómetro y por qué importa un número
El indicador estrella se llama Índice Oceánico Relativo de El Niño, o RONI por su sigla en inglés. Piensen en él como un termómetro inteligente: no solo anota la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial, sino que le descuenta el calentamiento general que ya traen todos los océanos tropicales por el cambio climático. Así, lo que mide es el calor extra que aporta El Niño en sí, no el que ya estaba. La NOAA estima un 75% de probabilidad de que ese RONI pase los 2,5 °C entre octubre y diciembre próximos.
Y acá viene lo histórico: ese umbral de 2,5 °C nunca fue cruzado. Los cuatro Niños considerados muy fuertes desde 1950 se quedaron entre 2,0 °C y 2,4 °C. El más extremo, el de 1982-1983, tocó techo en 2,4 °C. Si se cumple el pronóstico, estaríamos hablando de un evento sin precedente en más de siete décadas de registros sistemáticos.
Lo que ya se ve en el agua y lo que falta
- Región Niño 3.4 (la zona central del Pacífico): anomalía de 1,8 °C en agosto, ya en valores de Niño fuerte.
- Región Niño 3 (más al oeste): anomalía de 2,5 °C, en el umbral mismo del récord.
- Costas de América del Sur: anomalía de 3,4 °C, un valor que explica las alertas tempranas que ya lanzó Yacyretá.
- Probabilidad de un episodio muy fuerte entre el otoño y el invierno del hemisferio norte: supera el 90% según los modelos revisados.
Para encontrar una explicación de cómo se lee esto en la diaria, consulté a Lucila, becaria en el área de climatología del Servicio Meteorológico Nacional, que todavía está cursando la licenciatura y trabaja en el equipo de monitoreo. Me contó lo siguiente: 'Lo que nos llama la atención no es solo que el Pacífico esté caliente, sino la velocidad con la que se viene calentando. En agosto pasamos de 1,5 a 1,8 grado en cuestión de semanas en la región 3.4. Eso, en nuestra experiencia, es gasolina para que el fenómeno se dispare'.
Cómo nos pega en Argentina
El impacto no se reparte parejo en el mapa. El Noreste y el Litoral son la zona más expuesta. María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la represa de Yacyretá, lo dijo con franqueza: 'El Niño es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte'. La represa, que comparten Argentina y Paraguay, es una de las claves para entender qué puede pasar: si las lluvias en la cuenca del Paraná vuelven a ser tan extremas como en 1983 o 1998, el embalse va a trabajar al límite.
Del otro lado del país, en Córdoba, el meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto, le puso fecha tentativa al fenómeno: 'Posiblemente perdure hasta el otoño de 2027'. Es decir, no sería un evento relámpago sino un visitante largo, que acompañaría casi dos veranos seguidos.
El mapa de lluvias que preocupa
Las proyecciones estacionales, que son como la foto grande a tres meses, muestran un patrón clásico de El Niño fuerte pero recargado: en noviembre, el noreste y el este de Entre Ríos recibirían más de 30 milímetros por encima de lo normal; en diciembre, las anomalías superiores a 50 milímetros se extenderían a Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba; el Noroeste argentino quedaría con entre 20 y 50 milímetros por debajo del promedio habitual, lo que confirma que las lluvias se concentran en la franja oriental.
“Aún no podemos descartar escenarios con eventos puntuales muy intensos, especialmente sobre el Litoral y el norte del país, donde los suelos ya llegan saturados por las lluvias de la primavera.”fuentes del Servicio Meteorológico Nacional consultadas por este portal
¿Y eso para qué sirve?
Sirve para anticiparse, que en climatología es la mejor manera de evitar desastres. Si sabemos desde ahora que entre octubre y febrero lloverá muy por encima de lo normal en el Litoral, los municipios pueden limpiar arroyos y desagües antes de que lleguen las tormentas, los productores agropecuarios del norte pueden ajustar fechas de siembra, las defensas civiles pueden revisar planes de evacuación y los organismos de cuenca como Yacyretá pueden manejar el embalse con margen. También sirve para dimensionar el cambio climático: que el termómetro marque récords no es un dato aislado, es la señal de que el océano ya no se comporta como en el siglo XX. Por eso, aunque todavía hay un 25% de chances de que el monstruo no sea tan grande, conviene tomar el escenario extremo como la apuesta más probable y prepararse en consecuencia.
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