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Madres desde el inicio: cómo es el método ROPA y por qué dos mujeres eligen compartir el proceso de tener un hijo

La técnica de reproducción asistida que permite que una mujer aporte los óvulos y su pareja geste al bebé se consolida como opción para parejas de mujeres. Un especialista y una familia que completó el recorrido con dos hijas cuentan cómo se toma la decisión, qué pasos incluye el tratamiento y qué lugar ocupa cada una en la crianza.

Por Valentina IriartePoliciales y judiciales · 17 de septiembre de 2026 · hace 2 h

La decisión de quién aportará los óvulos y quién llevará adelante el embarazo no está prefijada en el método ROPA, según explicó a este portal Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva. La técnica, cuya sigla significa Recepción de Ovocitos de la Pareja, se instrumenta a través de un procedimiento de fecundación in vitro y se apoya tanto en la evaluación médica de cada integrante de la pareja como en los deseos que ambas manifiesten sobre cómo vivir la maternidad.

Cómo se reparte cada rol

De acuerdo con lo detallado por Pasqualini, cuando una de las mujeres se postula para aportar los óvulos se ponderan la edad y la reserva ovárica. En la candidata a gestar, en tanto, se revisan el estado de salud general, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero. Cuando las dos están en condiciones de ocupar cualquiera de los dos lugares, el profesional señaló que entra en juego la decisión personal: cómo quiere atravesar la maternidad cada una, qué vínculo busca establecer con el hijo desde el inicio y, en algunos casos, la historia previa de tratamientos fallidos.

  • Estimulación ovárica de la mujer que aporta los óvulos para su posterior extracción.
  • Fecundación en laboratorio con semen de un donante previamente seleccionado.
  • Preparación del útero de la mujer que gestará, con medicación hormonal.
  • Transferencia del embrión al útero de la receptora y seguimiento del embarazo.

El especialista agregó que algunas parejas eligen esta alternativa para que las dos participen corporalmente del proceso reproductivo. En otros casos, la distribución de roles responde además a motivos médicos: cuando una de las mujeres presenta baja reserva ovárica o dificultades en el útero, el equipo orienta la decisión para optimizar las chances de éxito. Lo que la investigación clínica sostiene hasta ahora, según expuso Pasqualini, es que las tasas de implantación y de nacido vivo son comparables a las de otros tratamientos de fecundación in vitro, siempre que la evaluación previa no haya detectado contraindicaciones.

Una pareja, dos hijas y la maternidad compartida

Pamela Visciarelli y Mariana Blanco llegaron al método ROPA después de varios intentos de fertilización asistida que no habían logrado un embarazo, según relataron. Su médica tratante, Liliana Blanco, les propuso que Pamela aportara los óvulos y Mariana se encargara de la gestación, dado que hasta entonces Mariana había realizado todos los procedimientos con material genético propio. La pareja ya había conversado sobre quién llevaría adelante el primer embarazo: por la diferencia de edad entre ambas, querían que Mariana tuviera esa experiencia antes.

Visciarelli contó que con esa primera transferencia nació Juana y que, dos años más tarde, ella misma gestó a Eva, también en el primer intento. La elección de invertir los roles en la segunda oportunidad respondió, según describió, al deseo de vivir el embarazo desde el otro lugar y de que cada una tuviera un hijo en el vientre. "Para mí fue muy importante que las dos pasáramos por la panza", señaló Visciarelli en diálogo con este medio.

“Durante el embarazo de Mariana, algunas personas no entendían qué lugar ocupaba yo. Tuve que explicar muchas veces que yo también era la mamá, que el bebé era de las dos. Con Eva eso cambió, porque la gente ya nos conocía como familia.”Pamela Visciarelli

La llegada de Juana y de Eva modificó también la rutina fuera del consultorio. Visciarelli recordó que, durante la primera gestación, le tocó explicar en reiteradas ocasiones que ella era una de las madres y que el bebé era hijo de la pareja, no de una mujer soltera ni de una amiga. Con la segunda hija, dijo, esa conversación ya no hizo falta: el entorno las reconocía como familia. En su testimonio, la maternidad biológica y la gestacional se combinaron con la crianza cotidiana, sin que ninguna de las dos quedara afuera del vínculo con sus hijas. El caso, según lo expuesto por las protagonistas y por el equipo médico interviniente, ilustra uno de los aspectos centrales del método ROPA: la posibilidad de que ambas mujeres participen desde el comienzo del proceso reproductivo, ya sea aportando el material genético o gestando al embrión, y que esa participación se sostenga después en la crianza.

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Valentina IriartePoliciales y judiciales

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