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Oracle lleva la inteligencia artificial al data center propio: la fórmula para usar IA sin subir datos a la nube

La compañía presentó Base Database Cloud@Customer, un sistema que instala su base de datos con IA dentro de la empresa y la opera de manera remota. Apunta a sectores como salud, finanzas y organismos públicos, donde la información sensible no puede cruzar la frontera de un servidor externo.

Por Camila ZárateUniversidad y ciencia · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo digo sin vueltas: hay un montón de empresas argentinas y de la región que miran la inteligencia artificial con deseo y con miedo a la vez. Les sirve para automatizar tareas, pero no pueden subir su información a la nube porque la ley, el regulador o su propio manual interno se los prohíbe. Para ese público, que no es chico, Oracle acaba de mover una pieza concreta: Base Database Cloud@Customer.

Piensenlo así. La nube clásica es como mandar la ropa a lavar a un lavadero del barrio: cómodo, pero usted pierde el control de las prendas mientras están allí. Lo que ofrece Oracle ahora es algo distinto: el lavarropas se instala dentro de su casa. Los datos y el hardware quedan físicamente en la empresa o en su red privada, pero Oracle los maneja a distancia y los actualiza, como si mandara al técnico del lavadero a su domicilio cada vez que hay que cambiar un programa.

Para quién sirve y para quién no

  • Manufactura, servicios financieros, salud y organismos públicos: sectores donde la residencia de datos no es un capricho, sino una exigencia legal.
  • Cargas de trabajo de tamaño medio que necesitan correr Oracle AI Database al lado de la información, sin viajes largos a un servidor lejano.
  • Empresas que pagan por consumo y quieren simplificar la administración con operaciones automatizadas.
  • Las implementaciones más grandes siguen afuera de este esquema: para esas, Oracle mantiene Exadata Cloud@Customer como su opción de mayor escala.

Los números ayudan a entender el contexto. En el último trimestre, Oracle reportó que sus ingresos por infraestructura en la nube crecieron 121 por ciento interanual, hasta los 7.400 millones de dólares. Buena parte de esa suba vino de contratos con proveedores de modelos de lenguaje, que devoran capacidad de procesamiento como si fuera pochoclo en una sala de cine: nunca alcanza. La empresa, además, sumó 850 megavatios de capacidad en sus centros de datos en ese período.

Conversé con Lautaro, un becario del área de sistemas que trabaja en una pyme de salud, y me lo resumió con una sinceridad que vale más que cualquier folleto corporativo: 'A nosotros nos encantaría meter IA para clasificar turnos y estudios, pero la información de los pacientes no puede salir de nuestro servidor ni un centímetro. Esto de que la base esté acá y la manejen por afuera nos abre una puerta que hoy está cerrada con llave'.

¿Y eso para qué sirve? Para que un banco pueda detectar fraudes con modelos de IA sin que los movimientos de sus clientes viajen a otro país. Para que un hospital use IA en historias clínicas sin arriesgar una sanción. Para que un organismo público automatice trámites sin exponer datos de los contribuyentes. La promesa es razonable: la inteligencia artificial entra a la empresa, pero la información sensible se queda en casa.

CZ
Camila ZárateUniversidad y ciencia

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