Recetas de cocina contra las plagas del jardín: ortiga, ajo y cáscaras que sirven como insecticida casero
Con el calor y la humedad crecen los hongos y se multiplican los pulgones, los ácaros y la mosca blanca. El INTA difunde preparados sencillos, económicos y libres de agrotóxicos, elaborados con ingredientes de la huerta o de la alacena, para hacerle frente al jardín sin químicos.
La llegada de la primavera y el avance del verano traen de la mano un problema recurrente en balcones, terrazas y huertas urbanas: la aparición de plagas y enfermedades que comprometen el desarrollo de las plantas. Los hongos se favorecen cuando el calor y la humedad coinciden, una combinación típica de los meses templados, mientras que en verano, con el ambiente más seco, se disparan las poblaciones de insectos y ácaros que, además, encuentran mayor cantidad de frutos disponibles para alimentarse. Frente a ese escenario, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) difundió una serie de preparados de elaboración casera que permiten reducir la presencia de esas plagas a niveles que no causen daño significativo, sin necesidad de recurrir a productos químicos, sobre todo en los primeros estadios del problema y como medida preventiva.
Las reglas básicas antes de preparar cualquier macerado
Antes de ponerse manos a la obra, los técnicos del INTA insisten en respetar tres condiciones básicas para que los preparados resulten seguros tanto para las plantas como para quien los elabora. En primer lugar, los recipientes en los que se realizan las maceraciones deben ser de plástico, vidrio o cerámica: los envases metálicos pueden liberar elementos tóxicos que terminan afectando a los cultivos. En segundo término, conviene preparar las mezclas en un lugar ventilado y protegido de la luz solar directa, ya que la fermentación genera gases y olores fuertes. Por último, es indispensable colar muy bien el líquido antes de cargarlo en el rociador, porque los restos sólidos suelen tapar la boquilla y arruinar la aplicación.
Tres recetas clave: ortiga fermentada, ajo con alcohol y cáscaras de naranja
- Purín fermentado de ortiga: se coloca un kilo de ortiga fresca, o entre 100 y 200 gramos si está seca, en diez litros de agua. Se deja fermentar a la sombra entre 7 y 12 días, revolviendo a diario hasta que desaparezcan las burbujas. Antes de aplicarlo se diluye en la misma cantidad de agua. Controla pulgones y hongos y, como beneficio extra, aporta nutrientes al suelo. Por su poder urticante, se recomienda manipular la planta con guantes.
- Macerado concentrado de ajo con alcohol: se licúa una cabeza entera de ajo junto con medio litro de agua y medio litro de alcohol. Se deja reposar siete días en la heladera, se filtra y, al momento de usar, se diluyen 100 mililitros por litro de agua, agregando un poco de jabón blanco neutro como adherente. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos.
- Cáscara de naranja hervida: se hierve la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos. Una vez fría, se aplica para controlar pulgones y cochinillas.
Opciones exprés con lo que hay en la cocina
Para quienes buscan soluciones aún más rápidas, la guía del INTA incluye otras dos preparaciones que no requieren fermentación. La primera consiste en cortar dos o tres cebollas medianas, dejarlas en remojo en agua hirviente durante hasta 48 horas y pulverizar el líquido resultante sobre las hojas atacadas: es efectiva contra pulgones y hongos. La segunda es una infusión de ruda y salvia en partes iguales, que se prepara como un té común y se aplica directamente sobre las plantas para mantener a raya a los pulgones.
Cuándo conviene usarlos y cuándo no
El INTA aclara que estos preparados caseros son una herramienta válida para la huerta familiar y el jardín doméstico, pero no reemplazan a los productos fitosanitarios cuando el ataque es severo o la plaga ya se encuentra instalada. Su mayor utilidad está en la prevención y en los primeros momentos de la infestación, cuando las poblaciones todavía son bajas y los daños no comprometen la producción. Aplicados con regularidad y respetando las diluciones indicadas, permiten sostener un jardín sano con lo que casi siempre se tiene a mano en la cocina.
