Samuel L. Jackson tiene una debilidad confesable y se llama Memoria letal
El actor la eligió como la película de su propia filmografía que más le gusta revisitar y hasta puso a su personaje por encima de todos los demás
Lo vi por primera vez en una sala de cine de Flores, en una de esas funciones de trasnoche en las que el público llegaba con pochoclo y la expectativa de pasarla bien, y todavía recuerdo la cara de un muchacho de unos veintipico que se sentó dos filas delante mío y que, cuando apareció la primera imagen de Geena Davis con cara de no entender quién era, se dio vuelta y me dijo al pasar, mientras buscaba su butaca, "esta la tengo que ver entera, mirá lo que es". Lo cierto es que aquel tipo tenía razón, porque Memoria letal, el thriller de acción que Shane Black dirigió en 1996 bajo el título original de The Long Kiss Goodnight, sigue siendo una de esas películas que uno guarda en la memoria con la misma devoción que muchos reservan para los clásicos, y ahora resulta que no estoy solo en esa especie de culto silencioso, ya que el mismísimo Samuel L. Jackson acaba de confesar, en una reciente charla donde le preguntaron qué producción de las más de cien que lleva en su carrera elegiría para volver a ver, que la respuesta no admite dudas.
Porque Jackson no se limitó a decir que le gusta la película, que ya sería bastante para un actor que ha trabajado con medio Hollywood, sino que fue un paso más allá y la definió sin escalas como su favorita, y agregó, con esa cadencia suya que mezcla ironía y sinceridad a partes iguales, que el detective Mitch Hennessy, el investigador privado un tanto excéntrico que le toca interpretar en el film, ocupa también el primer puesto entre todos los personajes que le tocó encarnar a lo largo de su trayectoria, una afirmación que no es menor si uno repasa la cantidad de villanos, antihéroes y figuras memorables que el actor de Pulp Fiction fue construyendo a lo largo de las décadas.
Una maestra con amnesia, un detective con humor ácido
La historia que cautivó a Jackson arranca con una premisa que a mí, cada vez que la recuerdo, me sigue pareciendo de esas que uno se pregunta cómo no se le ocurrieron antes: Samantha Caine, una maestra que no tiene idea de quién fue antes de despertar una mañana con su hijo y empezar a notar pequeños destellos de una vida que no recuerda, termina contratando a un detective privado bastante particular para que la ayude a reconstruir ese pasado borrado, y lo que el espectador va descubriendo junto con ella es que, debajo de la señora dulce y aplicada que da clases y cocina tortas, había una mujer llamada Charly Baltimore que trabajaba como asesina profesional para la CIA. Es justamente ese detective, Mitch Hennessy, el que pone el contrapunto perfecto, porque es el único que trata a Samantha, desde el primer momento, como si ya fuera esa Charly que ella todavía no sabe que es, y esa tensión entre la mujer nueva y la mujer vieja, cruzada con las corridas, las peleas y los disparos que Black sabe inyectarle a sus guiones, es lo que vuelve a la película tan disfrutable.
“Mi personaje favorito es una especie de detective privado un tanto excéntrico, un tipo un poco loco: Mitch Hennessy de Memoria letal. Me encanta esa película, me lo pasé genial con Geena Davis.”Samuel L. Jackson
Un guion récord y un éxito que no alcanzó
- El guion de Shane Black se pagó cuatro millones de dólares, una cifra que en su momento fue récord para la compra de un libreto en Hollywood.
- El presupuesto total de la película fue de 65 millones de dólares y la recaudación mundial llegó a 95 millones, por lo que el resultado en la taquilla no fue positivo para la productora.
- Con el paso de los años, el film se ganó el estatus de película de culto, con seguidores que la reivindican cada vez que aparece en alguna retrospectiva.
- Se llegó a barajar una secuela, con Renny Harlin como posible director, aunque el proyecto nunca terminó de concretarse.
