Miércoles, 16 de septiembre de 2026
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San José, la postal entrerriana que marida termas, vino y molinos

Sobre la costa del río Uruguay, la localidad ofrece piletas termales, bodegas con maridaje y un circuito histórico que recuerda a los inmigrantes que fundaron la colonia en el siglo XIX.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 16 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Arranco con la postal que me regaló el primer café: agua tibia saliendo de las piletas, olor a pan de campo y, del otro lado del mostrador, el pronóstico del finde —cielo despejado, máximas de 30 grados y una ocupación hotelera que ronda el 85 por ciento, varios puntos arriba del mismo fin de semana de 2024, cuando la lluvia había complicado las reservas en toda la costa del Uruguay.

Un pueblo con agua caliente y memoria de inmigrantes

San José está en el sudeste de Entre Ríos, pegado al río Uruguay, y forma parte de la región Tierra de Palmares. Tiene como vecinas a Colón y Villa Elisa, las otras dos paradas clásicas del circuito termal entrerriano. Lo que la distingue es que, en pocas cuadras, conviven piletas termales, viñedos y un molino que aún gira.

A cinco minutos del casco histórico funciona Termas San José, con doce piscinas y sectores que miran al río. La gran apuesta de la temporada es el pase de experiencia eno-termal: acceso a las piletas, un área de relajación, batas y toallas, un tratamiento facial de vinoterapia en el Spa Acqua Termal y un tapeo con vino entrerriano en el restaurante Entre Fuegos. La movida se completa con una visita guiada gratuita a la bodega Vulliez Sermet y beneficios en otros establecimientos, entre ellos el alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos.

Vinos con apellido del viejo mundo

La tradición vitivinícola nace con los inmigrantes que llegaron a la Colonia San José a mediados del siglo XIX. Entre las variedades que aparecen en las etiquetas locales se cuentan Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan, un corte que cada vez se ve más en la provincia.

Para mover el cuerpo después del baño, Molino Aventuras tiene palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y un mangrullo. Y si el cuerpo pide calma, el Centro Municipal de Artesanos reúne piezas en cerámica, madera, cuero y lana, un buen lugar para llevar algo de la casa.

El molino que igualó al viento

El Museo Provincial Molino Forclaz ocupa cinco hectáreas donde se conservan la vivienda familiar y el molino que Juan Bautista Forclaz levantó para moler trigo y maíz. Como los vientos no alcanzaban, la familia terminó volviendo a la molienda con mulas. Las visitas guiadas explican ese ida y vuelta y la vida cotidiana de los fundadores; en algunas fechas hay représentations a cargo de vecinos y, durante el verano, se programan recorridos nocturnos con velas, faroles y candelabros.

El casco histórico completa el recorrido a pie: calles tranquilas, antiguas edificaciones y un silencio de pueblo que invita a bajar un cambio. Para terminar el día, yo me quedo en Entre Fuegos con una copa de Tannat y una tabla de quesos de la zona: es la mejor manera de despedir una jornada que junta vapor, vino y memoria de los que llegaron antes.

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

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