Se te metió una pestaña en el ojo: qué hacer y qué no tocar
Un optometrista de Cleveland Clinic explica los pasos para sacarla sin agravar la irritación y cuándo conviene ir al médico.
Te pasa de golpe: ardor, sensación de arena y ganas de frotar. Ojo con eso, porque el gesto instintivo suele empeorar las cosas. La molestia no siempre significa que la pestaña esté adentro, pero sí merece una respuesta ordenada.
Primero, buscarla
Parate frente a un espejo, abrí bien el ojo y mirá hacia distintos lados. A veces se ve y a veces no. Si no la encontrás, no significa que no esté, pero tampoco confirma que sea la causa. La sequedad ocular y ciertas infecciones producen síntomas muy parecidos.
Enjuagar sí, frotar no
- Enjuagar con agua limpia o solución salina para desplazarla sin presionar la superficie del ojo.
- Dejar que las lágrimas naturales hagan su trabajo, que en muchos casos alcanza para que salga sola.
- No frotar: puede irritar más el ojo e introducir bacterias.
- No recortarte las pestañas como prevención: no tiene sentido ante un episodio ocasional.
Un mito que conviene dejar atrás: la pestaña no puede irse para atrás del ojo. La conjuntiva, la membrana que recubre la cara interna de los párpados, funciona como barrera física y evita que partículas como polvo, arena o pestañas avancen hacia zonas más profundas. Esa sensación de que "se fue para adentro" no tiene respaldo anatómico.
Cuándo ir al médico de cabecera o al oftalmólogo: si la irritación sigue después del enjuague, si la molestia vuelve con frecuencia o si se caen pestañas de forma recurrente. Este último síntoma puede responder a otra causa de fondo, así que no conviene dejarlo pasar.
