Street Fighter arrancó arriba en la recaudación global, aunque la crítica no se la dejó pasar
La adaptación de la saga de Capcom liderada por Andrew Koji y Jason Momoa conquistó las salas en su primer fin de semana, pero las reseñas le dan la espalda.
Antes de que la pantalla encendiera los primeros golpes, en la fila del cine ya se escuchaban discusiones sobre los personajes: un señor con la remera del Ryu, de unos cincuenta y tantos, le explicaba a su hijo que Blanka tenía que ser inevitablemente Jason Momoa, y la nena de adelante completó, con una precisión admirable, que Chun-Li era Callina Liang. Esa pequeña escena me confirmó algo que después repitió la taquilla: el público fanático de la franquicia entró a la sala con una lealtad que la crítica, claramente, no comparte. La película basada en Street Fighter, la saga de peleas de Capcom, debutó en lo más alto de la recaudación global con 51,1 millones de dólares en su primer fin de semana, una cifra que la ubica primera entre todos los estrenos de la semana en todo el mundo.
La película fue dirigida por Kitao Sakurai y reúne un elenco que mezcla caras nuevas con una figura enorme del Hollywood actual: Andrew Koji como Ryu, Noah Centineo como Ken, Callina Liang como Chun-Li, David Dastmalchian como M. Bison y Jason Momoa en la piel de Blanka. El reparto, justamente, fue uno de los puntos que más celebraron los espectadores que colmaron las salas durante el fin de semana, junto con las coreografías de combate, los efectos visuales y el ritmo general del film.
Dos miradas, un mismo estreno
La grieta entre público y crítica quedó a la vista desde el primer día. Los fans de las adaptaciones de videojuegos salieron conformes y recomendaron la experiencia; la prensa especializada, en cambio, le bajó el pulgar al guion y la película terminó rondando apenas el 43 por ciento de aprobación en los portales de reseñas. Como referencia, el debut estadounidense de la nueva Street Fighter supera lo que Mortal Kombat había logrado en su estreno de 2021, aunque todavía queda por debajo de los 63 millones de la apertura global de la secuela de esa misma saga.
A la salida, mientras la gente comentaba los golpes más celebrados, una espectadora de unos cuarenta años se cruzó conmigo en la puerta y me dijo, casi sin que se lo preguntara: A mí me gustó, me hizo volver a sentir que estaba frente a la pantalla del arcade. Esa frase, me parece, resume mejor que cualquier crítica el resultado de este estreno: una película que todavía tiene por delante la pulseada más importante, la de los próximos fines de semana, donde se define si la apuesta económica cierra y si la franquicia podrá seguir creciendo en la pantalla grande.
