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Martes, 13 de octubre de 2026
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Umbralejo: el pueblo de pizarra que volvió a tener vida en la Sierra Norte de Guadalajara

A 70 kilómetros de la capital alcarreña, una aldea despoblada en los años 60 se recicló como aula de naturaleza y hoy recibe estudiantes, docentes y viajeros curiosos que buscan esa España de piedra y silencio.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · · hace 2 h
Umbralejo: el pueblo de pizarra que volvió a tener vida en la Sierra Norte de Guadalajara

Les cuento lo que vi y lo que me llevé de Umbralejo, un pueblo de postal colgado en la Sierra Norte de Guadalajara, dentro del Parque Natural. Está a unos 70 kilómetros de la ciudad y forma parte de los ocho municipios que integran la llamada Arquitectura Negra, un conjunto de localidades levantadas con cuarcita y pizarra, los mismos materiales que le dan el nombre al grupo y el aspecto sombrío y elegante a sus construcciones.

De cabañas de pastores a aldea fantasma

La historia arranca con un puñado de cabañas de pastores que, con los años, se transformaron en casas, pajares y calles irregulares. Sus vecinos vivían de la ganadería, de cultivos de secano y, más tarde, de la producción de carbón vegetal. Como tantos pueblos de montaña en España, el éxodo rural de mediados del siglo XX hizo el resto: falta de servicios, aislamiento y bolsillos flacos vaciaron las casas hacia fines de la década del 60. Después vinieron inviernos largos y fríos que fueron derrumbando, pared por pared, lo que el abandono había dejado.

En los años 80, el pueblo pasó a manos del Estado y se convirtió en un Aula de Naturaleza dentro del Programa Experimental de Recuperación de Pueblos Abandonados. Lo central de esa rehabilitación es lo que más me gusta destacar: respetaron el diseño, los materiales y las estructuras originales de cada edificio. No es un decorado: es el mismo pueblo, con la misma piedra, puesto de pie otra vez.

Qué se puede hacer hoy

Hoy Umbralejo tiene 70 edificios recuperados entre casas y pajares y funciona como sede de estancias temporales para grupos de estudiantes y docentes que participan en proyectos de educación ambiental, salud, convivencia y recuperación etnográfica. Para el visitante de paso, la recorrida es bien concreta:

El museo etnográfico, instalado en una vivienda original, es la parada obligada para entender cómo se vivía acá arriba. Y si el clima acompaña (los inviernos en la Sierra Norte pueden ser duros), se suman rutas de senderismo por los alrededores del Pico Ocejón, uno de los miradores más bonitos de la zona.

La mejor forma de visitarlo es sumándose a la ruta de los Pueblos de la Arquitectura Negra de Guadalajara, que reúne a las ocho localidades con facha de pizarra en el extremo oeste del Sistema Central. Ir a Umbralejo y quedarse solo con eso es perderse la mitad de la película: Campillo de Ranas, Robleluengo, Majaelrayo y el resto del conjunto completan el viaje.

Y ahora, la recomendación de siempre para cerrar la nota: si pasan por la zona y buscan donde almorzar bien, dense una vuelta por Casa Recuero, en Campillo de Ranas. Cocina de la tierra, trato de pueblo y la sobremesa larga que uno necesita después de caminar entre pizarras. ¿Conocen algún pueblo recuperado del abandono que valga la pena recomendar?

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

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