Miércoles, 23 de septiembre de 2026
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Una india graba cómo corta verduras y limpia para enseñarle a un robot: ahora cobra por eso

Divya, del distrito de Karur, filma sus tareas con un celular atado a la cabeza. Lo que entrega sirve para entrenar inteligencia artificial y le cambió la economía cotidiana.

Por Camila ZárateUniversidad y ciencia · 22 de septiembre de 2026 · hace 1 d

Cuando uno pela una papa, corta una cebolla o limpia la mesada, repite movimientos que parecen obvios. Para un robot, en cambio, esos gestos no nacen solos: alguien tiene que mostrarlos primero. Eso es lo que hace Divya, una mujer del distrito de Karur, en India, que filma sus tareas del hogar con un celular sujeto a la cabeza y cobra por cada video aprobado.

La idea es simple y, al mismo tiempo, enorme. Esos registros llegan a sistemas de inteligencia artificial que necesitan ejemplos humanos para aprender a desenvolverse en una cocina o en un living. Como cuando un chico aprende mirando cómo cocina su madre: primero copia, después improvisa. El robot hace algo parecido: observa cientos de repeticiones de una misma acción y, con el tiempo, empieza a ajustar la fuerza, el recorrido y los tiempos según lo que tiene enfrente.

Cuatro horas filmadas, dos y media aprobadas

El trabajo no termina cuando apaga la cámara. Divya cuenta que cuando graba cuatro horas en un día, solo se aceptan entre dos y dos horas y media de material. El resto queda afuera porque la imagen se mueve, se corta o no sirve para entrenar al sistema.

Además, filmar lleva el doble que hacer la tarea sin la cámara encima. Ella misma lo explica con un ejemplo bien doméstico: “Si normalmente me toma 30 minutos cortar verduras, este trabajo me toma una hora cuando tengo que grabarlo en video”. Es como cocinar para una receta propia y, a la vez, estar explicando cada paso frente a un tutorial: el mismo plato, pero con público.

En su caso, lo que cobra le cambió la economía de todos los días. Antes, dice, tenía que pedirle plata a su marido hasta para recargar el saldo del teléfono. Hoy paga esa recarga y hace compras chicas con lo que saca de las grabaciones.

¿Y eso para qué sirve?

Sirve para que robots del futuro puedan pelar una papa, limpiar una mesada o doblar una toalla sin que un ingeniero les programe cada movimiento a mano. Cada video de Divya es un pedacito de entrenamiento para esas máquinas. La pregunta que queda flotando es incómoda y, a la vez, inevitable: cuando una tarea que cualquiera hace gratis en su casa se convierte en datos que valen dinero, ¿quién termina cobrando por el conocimiento que todos tenemos en la cabeza?

CZ
Camila ZárateUniversidad y ciencia

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