Una mousse de frambuesas para resolver el postre sin complicarse: rápida, sin huevo y con dos horas de anticipación
Queso crema, yogur griego y mermelada: la propuesta de Pamela Rodríguez para llegar a la mesa con algo rico sin pasar horas en la cocina.
Te lo digo de entrada, porque a mí me sirve organizarme así: esta mousse lleva unos 15 minutos de manos en la batidora, pero después pide al menos dos horas de heladera antes de salir a la mesa. O sea, conviene arrancar con tiempo y olvidarse del postre hasta el momento de servir. Para una comida con invitados, es una aliada de esas que te sacan de apuro.
La receta es de Pamela Rodríguez y forma parte de su libro Postres Supersimples. La base mezcla queso crema, yogur griego y mermelada de frambuesa, a las que después se les suma crema de leche batida con azúcar impalpable. Lo mejor: no lleva huevo. Se presenta en vasos o copas, y se termina con frambuesas frescas y pistachos picados.
Dos texturas, dos movimientos
El secreto está en tratar bien a la crema. Primero se procesan juntos el queso, el yogur y la mermelada hasta lograr una mezcla lisa, sin grumos. En otro recipiente se bate la crema con el azúcar hasta que apenas empiece a marcar surcos: ni se te ocurra pasarte de punto, porque después no se integra bien.
La unión de las dos preparaciones se hace con movimientos envolventes, de abajo hacia arriba, para no perder el aire que le da ligereza. Una vez integrada, se reparte en vasos o copas y directo a la heladera por un par de horas.
Cómo se presenta
La decoración va al final, ya en la mesa: unas frambuesas frescas y pistachos picados le ponen color y un toque crocante que contrasta con lo cremoso del postre. Simple, vistoso y rendidor.
Para esta fecha, comparado con el año pasado, crece la búsqueda de postres sin horno y con preparación anticipada: la gente quiere llegar a la mesa con algo rico sin pasar la tarde entre ollas. Y esta mousse cumple con eso.
Si te toca cocinar, te dejo una sugerencia: arrancá con la mousse a la mañana y dejá que la heladera haga el resto. A la noche, te sentás a la mesa como si nada. Y para el final de la comida, en Buenos Aires me quedo con la cocina de casa de un bodegón de San Telmo, donde siempre hay un postre casero que sorprende.
Ahora te paso a vos: ¿qué postre preparás con anticipación cuando recibís gente en casa?
