Viñedos a un paso de Buenos Aires: dos escapadas con vino y buena mesa en Campana
Finca Gamboa y Estancia Vigil ofrecen recorridos por las vides, degustaciones y restaurantes propios. Una excusa perfecta para arrancar el finde largo sin alejarse demasiado de la ciudad.
El sábado pinta ideal para una salida corta, y la ocupación hotelera en la zona norte del Gran Buenos Aires viene moviéndose bien, mejor que el año pasado por estas fechas, cuando llovía todo el fin de semana. A menos de una hora de la Capital, Campana se consolida como destino para quienes quieren combinar viñedos, gastronomía y aire libre sin manejar hasta Mendoza. Dos propuestas se disputan la atención de los viajantes: Finca Gamboa, sobre la Ruta 9, y Estancia Vigil, en Los Cardales. Las visité las dos y acá va mi experiencia.
Finca Gamboa: bodega, restaurante y vistas entre las vides
A la altura del kilómetro 65 de la Panamericana, sobre la Ruta 9, funciona esta bodega fundada por Eduardo Tuite. Trabaja con uvas del lugar y de otras zonas, y permite recorrer el proceso completo de elaboración. Lo que más me llamó la atención es la cava bajo tierra y el sistema por gravedad, con capacidad para más de 25.000 litros. Un lujo cerca de casa.
La visita se completa con Casa Gamboa, su restaurante. Ahí sirven el Menú Terruño, una secuencia de platos maridados con vinos propios. Para los que prefieran algo más rústico, hay picnic entre las plantaciones y caminatas por las vides, además de degustaciones guiadas. También organizan experiencias de temporada, como la vendimia y la recolección nocturna de uvas. Alrededor, el paisaje suma: álamos, lagunas, la Reserva Natural Otamendi cerca y el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos a pocos minutos. Un contexto que invita a quedarse una tarde entera.
Estancia Vigil: el sello de Alejandro Vigil en territorio bonaerense
Del otro lado del partido, en Los Cardales, funciona Estancia Vigil, el proyecto que el enólogo Alejandro Vigil trae desde su Casa Vigil de Chachingo, Mendoza. El lugar combina gastronomía y enoturismo en un complejo de construcciones de piedra inspiradas en viejas casas de inmigrantes europeos. Los senderos internos, los canales de agua, los álamos y los viñedos jóvenes arman un ambiente ideal para una comida tranquila. Es la opción para quienes priorizan la mesa y el entorno por encima del recorrido técnico por la bodega.
- Reservar con anticipación, sobre todo en fin de semana largo: la demanda creció respecto al año pasado y los cupos para el Menú Terruño se agotan rápido.
- Elegir Finca Gamboa si la idea es conocer el proceso del vino y sumar actividades al aire libre como picnic o caminatas entre las vides.
- Elegir Estancia Vigil si la prioridad es la gastronomía y un ambiente más clásico, con el sello personal de Alejandro Vigil.
- Aprovechar la cercanía con la Reserva Otamendi y el Parque Ciervo de los Pantanos para estirar la salida una jornada más.
- Para comer, me quedo con el Menú Terruño de Casa Gamboa: la relación entre los platos y los vinos propios es lo mejor de la jornada.
Las dos opciones funcionan, y la elección depende del ánimo. Yo, si tengo que recomendar una sola, voy con Finca Gamboa: combina bodega, viñedos y restaurante en un mismo predio, y el entorno natural termina de cerrar la experiencia. Estancia Vigil queda como plan B para una próxima fecha, ideal para quienes quieran enfocarse en la cocina del enólogo mendocino. En cualquier caso, son dos razones de sobra para escaparse un rato de la rutina.
