Martes, 8 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaTurismo
Turismo /

Vino sin enigmas: lo que de verdad dice la etiqueta y lo que es puro marketing

Añada, blend, estate, tardío, orgánico: palabras que suenan a garantía pero no siempre lo son. Una guía para leer la botella con ojos críticos y elegir sin pagar de más.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 8 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Arranco con la perlita del finde: en las zonas turísticas de Mendoza y Salta la ocupación hotelera promedia el 78%, casi diez puntos por encima del mismo fin de semana del año pasado, cuando el movimiento todavía sentía la resaca pospandemia. La gente vuelve a salir, come afuera y, sobre todo, pide vino. Así que vaya esta nota para quien se topa con la góndola y no sabe si llevarse la botella de la etiqueta bonita o la del precio razonable.

La añada no es el año de la góndola

El primer número que mira cualquiera es el de la añada, y ya ahí hay trampa. La añada es el año en que se cosecharon las uvas, no el año en que el vino llegó a la vinoteca. Una botella que se vende en 2026 puede ser cosecha 2023 o 2025, según el tiempo que pasó en barrica, en tanque de acero, en huevo de cemento o directamente afinando en botella. Ese proceso define buena parte del carácter final. Y como el clima cambia de un año a otro, hay añadas más escasas y más buscadas, que en la gama alta se traducen en precios más altos. No es capricho: es matemática de oferta y demanda.

Blend, varietal y el 85% del INV

  • Blend o corte: el vino sale de más de una cepa, o de uvas de distintos viñedos o cosechas. Los porcentajes no siempre figuran en la etiqueta.
  • Varietal: el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) exige que al menos el 85% de la composición corresponda a la cepa declarada. El 15% restante puede ser de otras variedades sin que el productor esté obligado a aclararlo.
  • Estate: las uvas son de viñedos propios de la bodega. En Argentina, buena parte de la producción se elabora con uva comprada a terceros, por eso esta palabra suele ser un valor agregado real.
  • Single Vineyard: todas las uvas vienen de un único viñedo, lo que le da trazabilidad y singularidad al corte.

Traducido: cuando la etiqueta dice blend, no hay misterio ni nada que esconder, pero tampoco una obligatoriedad de transparencia sobre qué entra y en qué proporción. El 85% del varietal, en cambio, es una regla concreta, escrita y fiscalizada. Conviene tenerlo presente antes de sorprenderse por el precio.

Tardíos y orgánicos: lo que está regulado y lo que no

Los vinos tardíos se elaboran con uvas cosechadas fuera del período habitual, cuando ya están pasadas de madurez y parcialmente deshidratadas. Eso concentra el azúcar: una parte se convierte en alcohol durante la fermentación y el resto queda como azúcar residual, que es lo que les da la dulzura característica. Se los suele sugerir para quesos o postres, aunque acá se beben en toda ocasión. Los blancos tardíos son los más comunes en las góndolas de los supermercados.

Para que un vino lleve el rótulo orgánico en la Argentina tiene que haber sido elaborado sin agroquímicos, sin pesticidas ni fertilizantes sintéticos, y contar con una certificación extendida por una empresa habilitada por el SENASA. Eso es control real, no marketing.

En la vereda de enfrente están las etiquetas circulares con puntajes entre 90 y 100: reproducen las calificaciones que críticos internacionales le asignaron a esa botella. Es una herramienta de comunicación, útil como referencia, pero no es un sello de calidad regulado por ningún organismo. Sirve para decidir, no para confiar a ciegas.

Mi consejo para esta temporada

La próxima vez que estés frente a una góndola, mirá la etiqueta como quien lee un contrato: la añada te dice cuándo se cosechó, el varietal te garantiza un piso legal del 85%, el estate te asegura que la uva es propia y el sello orgánico te respalda un proceso certificado. El puntaje del crítico, en cambio, es opinión, no regulación. Con eso en la cabeza, la elección deja de ser un salto al vacío.

Y para cerrar la nota como me gusta, con un lugar concreto para sentarse a probar todo esto: en Mendoza, pleno centro de la capital, el restaurante Azafrán sigue siendo de los más recomendables para armar una degustación de etiquetas locales con buena explicación de la mano del sommelier. Reservá con tiempo, que la temporada viene movida.

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

Te puede interesar