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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Vitamina D en días grises: por qué no hace falta suplementar a lo loco y a quién sí le conviene chequearse

Con el cielo cubierto varias semanas, crece la duda sobre si conviene pedir un análisis o salir a comprar un suplemento. Un especialista en medicina interna marca el terreno: la mayoría de los adultos no necesita nada extra, y pasarse de dosis puede ser contraproducente. Cuáles son los grupos de riesgo y qué alimentos suman.

Por Camila ZárateUniversidad y ciencia · · hace 2 h
Vitamina D en días grises: por qué no hace falta suplementar a lo loco y a quién sí le conviene chequearse

Volvió a taparse el cielo y otra vez se escucha lo mismo en la mesa familiar: "debería tomar vitamina D". La escena se repite cada invierno, cuando se encadenan las jornadas sin sol. Pero acá va una verdad que pocos quieren escuchar: el cuerpo no se queda sin vitamina D de un día para el otro, ni una semana nublada lo deja en cero. Es como el tanque de agua del departamento: tiene una reserva, y mientras no lo uses a tope, no se vacía de golpe.

Cómo se fabrica esta vitamina y por qué las nubes no la borran

La vitamina D se produce sobre todo en la piel, cuando recibe un tipo de rayos muy concretos, los ultravioletas B. Piensen en la piel como una pequeña fábrica que necesita luz solar para trabajar: si no llega el insumo, la línea de producción baja, pero no se detiene del todo. Las nubes filtran parte de esa radiación, aunque no la cortan al cien por ciento. Por eso, una semana de lluvia no significa automáticamente que los niveles se vayan al piso.

A eso se suma que el organismo guarda reservas, igual que la grasa del tanque del auto: te permite pasar varios días con menos exposición sin que el motor se detenga. La posibilidad de desarrollar una deficiencia depende de los niveles previos de cada uno, de los antecedentes médicos y de las condiciones de salud. No es lo mismo alguien que viene bien, que alguien que ya viene justo.

“Los adultos sanos no deberían tomar suplementos sin indicación profesional. No existe una recomendación general de suplementación para adultos sanos sin deficiencia documentada.”Ramiro Heredia, médico especialista en medicina interna de la Universidad de Buenos Aires
  • Adultos mayores.
  • Personas con obesidad.
  • Pacientes con enfermedad celíaca.
  • Quienes pasaron por cirugías bariátricas, internaciones o cuadros críticos.
  • Personas con antecedentes de osteoporosis o fracturas.

Pasarse de dosis también lastima: el riesgo del exceso

La idea de que "como es una vitamina, tomar de más no hace nada" es uno de los mitos más peligrosos. El exceso de vitamina D puede provocar toxicidad, elevar el calcio en la sangre y dañar la función renal. Es como con la sal en la comida: un poco le da sabor, pero un puñado entero arruina el plato y puede dejar mal al que lo come.

En los grupos de riesgo que identificó Heredia, la decisión de pedir un análisis y definir un tratamiento depende del criterio médico. Cada caso es un mundo y no hay receta única. Mi becaria de guardia, que siempre quiere anotarse en cada protocolo, me preguntó la semana pasada si le convenía empezar a tomar un comprimido "por las dudas". Le dije lo mismo que digo acá: sin análisis previo ni recomendación profesional, es tirar el dinero y, en el peor de los casos, jugarse la salud.

La vitamina D cumple un rol central en la absorción del calcio y el fósforo, los dos minerales que sostienen a los huesos. Cuando falta, en los adultos puede causar osteomalacia, que es como si los huesos se volvieran más blandos de lo que deberían, y aumenta el riesgo de fracturas. En chicos, una carencia importante puede derivar en raquitismo, la enfermedad de los huesos blandos en la infancia. La vitamina también participa en el funcionamiento muscular y en la regulación del sistema inmunitario.

En la mesa, los huevos, los pescados grasos como el salmón y la caballa, y los yogures fortificados suman algo de vitamina D. Pero ojo: cuando ya existe una deficiencia diagnosticada, la dieta sola puede no alcanzar para corregirla. Ahí sí entra el suplemento, pero con dosis indicada y seguimiento médico.

¿Y eso para qué sirve? Para entender que un cielo gris por unos días no es razón suficiente para salir a comprar un frasco de vitamina D. El cuerpo tiene reservas, las nubes no borran del todo los rayos que importan, y en la mayoría de los adultos sanos no hay indicación de suplementar. Los que sí tienen que prestar atención son los mayores, los que viven con obesidad, los celíacos, los que pasaron por cirugías bariátricas o internaciones graves, y los que ya arrastran osteoporosis o fracturas. Para todos ellos, la regla es la misma: análisis, evaluación médica y, solo después, suplemento. Para el resto, sol cuando se pueda y buena alimentación alcanza.

CZ
Camila ZárateUniversidad y ciencia

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