Estornudos que emocionan: por qué los perros los usan para decir "estoy feliz" y en qué casos sí hay que consultar al veterinario
El adiestrador canino Tony Silvestre explica que ese sonido suele ser una válvula de escape emocional y no un síntoma respiratorio. La clave está en leer el lenguaje corporal y prestar atención a señales como la falta de apetito o el decaimiento.
Valentina Iriarte, sección Policiales y judiciales. Un estornudo canino suele disparar la alarma de muchos dueños, que lo asocian de inmediato con enfermedades respiratorias. El adiestrador canino Tony Silvestre aclara que, en la mayoría de los casos, ese gesto es pura comunicación emocional: el animal libera la presión de aire acumulada durante momentos de excitación o de alegría. Aun así, hay señales concretas que permiten distinguir el entusiasmo de un problema de salud real.
Una explicación fisiológica
Silvestre, que se presenta como adiestrador profesional, sostuvo que ese sonido, lejos de indicar enfermedad, forma parte del lenguaje natural del perro. "Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo", afirmó el especialista en declaraciones reproducidas por el portal. La explicación que ofrece es fisiológica: durante episodios de alta excitación, como el juego, las caricias o la expectativa de salir a pasear, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias. El estornudo es el mecanismo que usa para liberarla y recuperar una respiración cómoda. El propio adiestrador lo resume con una vuelta humorística: "Si no estornuda, significa que no te quiere".
Las señales que confirman que es emoción
Para confirmar que el estornudo responde a una causa emocional y no sanitaria, conviene observar el resto del cuerpo del animal. Una mirada tranquila, la cola moviéndose sin rigidez, las orejas en posición natural y una postura relajada son señales de que todo está bien. Lo mismo aplica si el perro muestra curiosidad durante los paseos, interactúa con calma con otros perros o se recuesta boca arriba exponiendo la panza, gesto que los etólogos describen como indicador de confianza plena. El cuadro se completa cuando el estornudo aparece justo en el momento de la caricia o del juego y el perro vuelve a la actividad sin mostrar decaimiento.
Cuándo sí hay que preocuparse
La medicina veterinaria coincide en distinguir ambos escenarios. También pueden estornudar por causas externas menores, como el ingreso de agua a las fosas nasales después de nadar o de beber. El problema aparece cuando los estornudos se vuelven frecuentes y se combinan con otros síntomas: falta de apetito, decaimiento, fatiga o respiración agitada en reposo. En esos casos, la visita al veterinario no es opcional, dado que podrían estar en juego desde cuerpos extraños alojados en las fosas nasales hasta procesos infecciosos que requieren tratamiento específico.
- Si el estornudo aparece en un momento de alegría o de actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar, no hay motivo de alarma.
- Si surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni la emoción, y se acompaña de cualquier cambio en el comportamiento o en el apetito, hay que consultar al veterinario.
- La clave está en leer el lenguaje corporal completo: mirada, cola, orejas y postura, antes de sacar conclusiones por un solo sonido.
Conocer el lenguaje corporal del perro evita diagnósticos erróneos y mejora la convivencia diaria. La recomendación del especialista apunta a no medicalizar un gesto que, en la enorme mayoría de los casos, forma parte del repertorio emocional del animal, y reservar la consulta profesional solo para los cuadros en los que el estornudo se repite sin causa evidente y se acompaña de otros signos clínicos.
