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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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La boca que avisa: dos semanas pueden hacer la diferencia

Úlceras que no cierran, manchas blancas o rojizas y molestias para tragar pueden ser la primera señal de un cáncer oral. Especialistas de referencia insisten en que la consulta médica no debe esperar cuando el síntoma persiste.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · · hace 1 h
La boca que avisa: dos semanas pueden hacer la diferencia

Me crucé en el pasillo de la clínica con un hombre de unos cincuenta y tantos que llevaba un apósito en la mejilla y se tocaba la lengua con cara de fastidio. Esperaba su turno con la mirada clavada en el piso, y mientras esperaba le conté a su mujer que yo había ido por algo mucho más banal. Esa escena me volvió a la memoria cuando leí los últimos reportes sobre cáncer oral y entendí por qué insisten tanto los profesionales: lo que parece una lastimadura sin importancia puede estar hablando a gritos si no se va sola en dos semanas.

La American Cancer Society, la clínica Mayo y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) coinciden en un punto que vale la pena subrayar: la persistencia es el dato clave. Una llaga en la boca que no mejora, una zona engrosada en los tejidos blandos, manchas blancas o rojas sobre las encías o el paladar, y dificultad para masticar o tragar son manifestaciones que pueden confundirse con lesiones de lo más comunes. Lo que cambia el escenario es que ninguna de esas señales se resuelva por sí sola dentro de un plazo de catorce días.

Las señales que conviene no pasar por alto

  • Úlceras o llagas que no cicatrizan después de dos semanas.
  • Manchas blancas (leucoplasia) o rojizas (eritroplasia) sobre encías, lengua, paladar o cara interna de las mejillas.
  • Bultos o zonas elevadas en labios, lengua o mejillas.
  • Entumecimiento en alguna zona de la boca y dolor continuo sin causa dental clara.
  • Sangrado sin motivo aparente, molestia al abrir la mandíbula y dolor de oído.

Ninguno de esos signos confirma por sí solo un diagnóstico, pero la consulta no debe postergarse cuando el cuadro no se resuelve. La evaluación inicial suele ser bastante directa: el profesional observa y palpa las áreas con irritación o bultos, registra la ubicación y cuánto tiempo lleva presente la anomalía. Si algo resulta sospechoso, el paso siguiente es una biopsia, es decir, la extracción de una pequeña muestra de tejido para confirmar o descartar la presencia de células cancerosas. Cuando el resultado es positivo, la Clínica Mayo explica que se indican estudios por imágenes como tomografía computada o resonancia magnética, justamente para establecer si la enfermedad se extendió más allá de la boca.

También me parece importante detenerme en los factores de riesgo, porque ahí hay decisiones cotidianas que pesan mucho. Los CDC ponen al tabaco en cualquiera de sus formas y al alcohol en el centro de la escena. La combinación de ambos hábitos es la más temida: el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos estima que quienes fuman y beben en cantidades elevadas tienen entre cinco y catorce veces más probabilidades de desarrollar cáncer oral que quienes no tienen ninguno de los dos hábitos. Es un número que abruma, pero también es una herramienta: los riesgos se pueden bajar dejando de fumar y moderando el consumo.

El virus del papiloma humano (VPH), en particular la variante 16, es otro factor reconocido. Esa cepa se asocia con un riesgo aproximadamente quince veces mayor de desarrollar cáncer en la orofaringe, la zona que incluye la base de la lengua y las amígdalas. Por eso los CDC recomiendan consultar a tiempo sobre la vacuna contra el VPH, que demostró ser eficaz para prevenir las infecciones por los tipos de mayor riesgo oncogénico.

Después de la consulta, mientras esperaba el colectivo, una señora que también había salido del consultorio de odontología me dijo una frase que se me quedó grabada: "Yo venía por un arreglo de caries y casi me voy con un estudio en la lengua". Tiene razón: a veces la consulta de rutina es la que detecta a tiempo algo que ni siquiera sabíamos que estaba ahí. Y en un tema como este, el tiempo corre mucho más rápido de lo que uno se imagina.

SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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