La inteligencia artificial se usó como arma para robar datos sanitarios en Argentina
Un informe de CrowdStrike documenta una campaña autónoma que Affected al menos 15 instituciones de salud del país entre mayo y agosto de 2026.
Una campaña de ciberataquesORITYada por dos agentes de inteligencia artificial Affected al menos 15 entidades de salud argentinas entre mayo y agosto de 2026. La herramienta decidía cómo avanzar, modificaba su estrategia cuando encontraba obstáculos y llegó a de autenticación en unos 20 minutos. El informe de CrowdStrike advierte, además, que este tipo de ofensas autónomas creció un 89 por ciento a nivel global durante 2025.
La novedad no está solamente en el robo. El sistema combinó un agente que planificaba con otro que ejecutaba las acciones, como si una persona devisara el recorrido y otraa cada paso. Cuando una técnica quedaba bloqueada, la inteligencia artificial buscaba una vía alternativa sin recibir una orden nueva. Eso es muy distinto de un software que sigue una secuencia fija, parecido a un empleado que solamente cumple un instructivo.
Cómo llegaron al centro de las cuentas
En uno de los casos documentados en Argentina, el agente alcanzó Active Directory, el servidor que centraliza las autenticaciones de una organización. Es comparable al libro donde se registran las llaves y los permisos: si se compromete ese punto, puede abrir puertas de otros sistemas. En ese episodio, el acceso se produjo en aproximadamente 20 minutos desde la instrucción inicial.
“Imaginate que logró alcanzar un Active Directory, un servidor por el que básicamente pasan todas las autenticaciones, en apenas 20 minutos.”Marcos Ferreira, vicepresidente de ingeniería de ventas para América Latina de CrowdStrike
En otro episodio, la inteligencia artificial conectó por sí sola dos organizaciones de salud que ya habían sido vulneradas. Detectó que el acceso a la primera podía servir como puente hacia la segunda y, en doce minutos y medio, revisó archivos y configuraciones hasta encontrar una ruta hacia un servidor interno. El procedimiento dejó rastros: los atacantes publicaron en internet los directorios con las herramientas utilizadas, y eso permitió a los investigadores reconstruir qué instrucciones recibían y qué acciones ejecutaban.
De al menos una institución se extrajeron credenciales de acceso e historias clínicas. El informe no identifica a las entidades afectadas ni precisa el número de pacientes cuyos datos quedaron expuestos. Por eso, la información disponible permite dimensionar el ataque, pero no establecer el alcance exacto del daño. ¿Y eso para qué sirve? Sirve para mostrar que la autonomía de la inteligencia artificial ya fue utilizada en operaciones reales contra infraestructura sanitaria sensible, no solamente en ejercicios de laboratorio.
