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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Treinta y un años al cuidado de la infancia neuquina: la mirada de un pediatra que se jubila

Marcelo Sotomayor llegó al Hospital Heller de Neuquén cuando la institución aún no terminaba de equiparse y, desde entonces, no se movió de allí. A días de dejar la actividad asistencial, repasa las transformaciones en la salud infantil de la región y repasa qué recomienda hoy a cada familia que pasa por su consultorio.

Por Julián FerreyraEconomía y comercio · · hace 1 h
Treinta y un años al cuidado de la infancia neuquina: la mirada de un pediatra que se jubila

A los 58 años, el pediatra Marcelo Sotomayor está a punto de cerrar una etapa que comenzó antes de lo previsto: según relata, la jubilación que en teoría habría llegado en julio quedó postergada a enero por decisión propia, en parte porque el vínculo con el Hospital Heller de Neuquén no se corta de un día para el otro.

El recorrido profesional de Sotomayor, que hoy es instructor de residentes y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue, arrancó lejos de la Patagonia: pasó por la Universidad de La Plata y completó la residencia de pediatría en el Hospital Castro Rendón, también en Neuquén, antes de incorporarse al Heller en 1995, cuando el nosocomio todavía estaba en sus primeras semanas operativas.

El primer bebé del Heller

El médico formó parte del equipo que resolvió problemas de infraestructura básica antes de recibir al primer paciente y atendió al primer recién nacido dentro de esas paredes, un dato que suele repetir cuando le preguntan por el lugar. Tres décadas después, buena parte de quienes fueron sus alumnos hoy son sus colegas en el mismo servicio.

Lactancia, accidentes y pantallas

Vamos a los números que importan en la consulta. Cuando Sotomayor empezó a atender, a mediados de los noventa, la desnutrición infantil aparecía entre los motivos de consulta más frecuentes en la región; tres décadas más tarde, ese lugar lo ocupan la obesidad, las situaciones vinculadas al consumo de sustancias en la infancia y la adolescencia, y un tema que gana terreno en cada entrevista: el uso de pantallas.

  • La recomendación de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses sigue siendo una de las principales, sin cambios respecto de lo que se decía hace treinta años.
  • En relación con los accidentes domésticos, las quemaduras y las caídas en niños pequeños continúan como una causa frecuente de consulta de urgencia.
  • Antes de los cuatro años, lo recomendable es que los chicos no usen dispositivos; después de esa edad, la consigna es fijar tiempos limitados y mantener la supervisión adulta.

Una infancia que empuja la vocación

Sotomayor nació prematuro en 1966, con apenas 1,1 kilo de peso, una experiencia que, según sus propias palabras, explica en buena medida por qué eligió pediatría como especialidad. Esa marca inicial se tradujo, con el tiempo, en una convicción que repite ante cada familia: el trabajo pediátrico empieza mucho antes de que aparezca una enfermedad.

En la comparación con lo que era habitual en los años noventa, el especialista coincide con la lectura que hacen sociedades científicas y organismos internacionales: la transición epidemiológica en la infanciaNeuquina dejó atrás el predominio de la desnutrición y, con ella, modificó el mapa de motivos por los que un chico llega hoy a la guardia.

JF
Julián FerreyraEconomía y comercio

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