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Más chicos, más accesibles: por qué crecen los departamentos compactos y las tiny houses en la Argentina

El encarecimiento de la construcción y los cambios en la composición de los hogares empujan a desarrolladores y compradores hacia unidades de menor superficie, con servicios compartidos y sistemas modulares como principales herramientas para reducir el desembolso inicial.

Por Mariano EtcheverryPuerto y pesca · 18 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Comprar menos metros cuadrados dejó de ser una resignación y pasó a convertirse en una estrategia para una porción cada vez más visible del mercado inmobiliario argentino, que busca reducir el desembolso inicial necesario para acceder a una vivienda propia frente al encarecimiento sostenido de los costos de construcción y a las transformaciones que atraviesan la composición de los hogares en todo el país, un fenómeno que el director general de Spazios, Juan Manuel Tapiola, atribuye tanto a la suba del precio del metro cuadrado como a la multiplicación de proyectos de vida que demandan superficies más acotadas.

Servicios compartidos para ampliar la utilidad

En los edificios, la respuesta más extendida combina departamentos de uno o dos ambientes con áreas comunes que permiten trabajar, hacer ejercicio o recibir visitas sin necesidad de sumar esos espacios a la superficie privada. Parrillas, salones de usos múltiples, gimnasios y jardines funcionan como extensiones del departamento y, según Tapiola, amplían las posibilidades de uso cotidiano al mismo tiempo que evitan parte de los costos fijos asociados a mantener una unidad grande, una lógica que replica, con escala urbana, lo que las tiny houses intentan resolver con un diseño interior más eficiente.

Tiny houses y construcción modular

Las llamadas tiny houses, casas de superficie muy reducida que reúnen los ambientes esenciales mediante un diseño orientado a aprovechar cada metro, se sumaron a la oferta como una alternativa que no tiene una medida única, ya que puede funcionar como residencia permanente, como alojamiento de fin de semana o como unidad destinada al alquiler temporario, y que apela a sistemas modulares e industrializados para acortar plazos de obra y, en determinados casos, reducir los costos de desarrollo, tal como explicó el propio titular de Spazios.

Quiénes compran unidades pequeñas

  • Jóvenes que buscan independizarse del hogar familiar y priorizan la entrada al mercado por sobre la superficie.
  • Personas solas que prefieren gastar menos en mantenimiento y servicios.
  • Parejas sin hijos que ajustan su presupuesto y proyectan mudanzas futuras.
  • Inversores que ven en las unidades chicas una puerta de entrada al alquiler temporario o tradicional.
  • Hogares surgidos de separaciones, que suelen demandar unidades funcionales y más económicas.

El directivo ilustró esa lógica con un ejemplo concreto: una unidad de alrededor de veinte metros cuadrados, bien distribuida, puede resultar atractiva frente a la alternativa de esperar varios años para reunir el dinero necesario para comprar algo mayor, siempre que el desembolso inicial guarde relación con la utilidad efectiva de cada ambiente, una ecuación en la que Tapiola insistió al señalar que la calidad constructiva, la funcionalidad y la ubicación siguen pesando tanto como el precio de acceso.

Hacia adelante, el ejecutivo consideró que estas propuestas no desplazarán a las viviendas tradicionales, sino que convivirán con ellas en un mercado cada vez más segmentado, y advirtió que la expansión del segmento dependerá de combinar un precio accesible con estándares de construcción sostenidos en el tiempo y con localizaciones que garanticen el acceso a servicios, transporte y empleo, tres variables que, a su entender, definen si una unidad compacta termina siendo una solución habitacional genuina o apenas una promesa de difícil cumplimiento.

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Mariano EtcheverryPuerto y pesca

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