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Setúbal a remo: una invitación para meterse en el espejo de agua que bordea Santa Fe

La laguna más grande del litoral santafesino se navega en kayak desde Arroyo Leyes, con opciones para primerizos y para palistas avezados. Recorridos, fauna, seguridad y el mejor cierre con mesa isleña.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El fin de semana arrancó con cielo limpio y térmica templada sobre la laguna Setúbal, y la ocupación hotelera en Santa Fe promedió el 78 por ciento, cinco puntos por encima del mismo feriado del año pasado, cuando el Paraná venía bajando y muchos turistas se habían volcado a destinos de sierras. La movida, esta vez, pasa por el agua.

Un cuerpo de agua con identidad propia

La Setúbal tiene 32 kilómetros cuadrados de superficie y se extiende desde los arroyos Aguiar y Leyes hasta el Canal de Acceso del puerto santafesino. Integra el Sistema Paraná, recibe agua de riachuelos que bajan desde Brasil y toma su característico tono rojizo del Bermejo. La salinidad, en tanto, llega de los arroyos Saladillo Dulce y Saladillo Amargo. El resultado es un espejo con nutrientes y biodiversidad distintos de cualquier otro tramo del litoral.

Desde Arroyo Leyes opera Setúbal Kayak's, una empresa familiar que capitanea Carlos David Busaniche. La propuesta tiene tres formatos bien marcados: paseos cortos cerca de la costa urbana, con el puente colgante y la silueta de la ciudad como fondo; travesías largas que arrancan temprano y terminan al atardecer; y un lago artificial pensado para principiantes y chicos.

  • Salidas cortas: kayak junto al puente colgante, con vista a la ciudad, ideales para una mañana o una tarde.
  • Jornada completa: Delta Superior, con la laguna fragmentándose en cientos de cauces menores, zanjones de corriente fuerte y pasajes entre islas con playas de piedra y arena. Cierra con bondiola isleña desmechada servida en la misma isla.
  • Lago artificial: aguas calmas formadas por el refulado de tierra en barrios vecinos, el espacio indicado para niños y personas sin experiencia previa. La empresa además alquila el predio con acceso directo a los esteros.

Antes de cada embarque, los guías dan un briefing con las características del recorrido, el equipo obligatorio y los cuidados clave. En tierra, las advertencias pasan por víboras y fauna silvestre en los senderos. Ya en el agua, hay que prestar atención a las corrientes que se intensifican al ingresar a ríos internos y a los camalotes, que a veces bloquean arroyos menores y obligan a rodear o caminar por barrancas barrosas.

La fauna como premio

En cualquiera de los recorridos el avistaje es parte del atractivo. Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas son moneda corriente. El carpincho, casi desaparecido tras la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a verse en la zona. En los campos de las islas pastan caballos y vacas de puesteros locales, y las alfombras de irupé en flor son el detalle que distingue la temporada.

Si te decidís por la jornada larga, la recomendación es ir en grupos con buena condición física y chequear el parte antes de salir: el clima cambia rápido sobre el agua y la logística de las islas pide muñeca. El premio, a cambio, es una de las postales más originales del litoral argentino.

“Acá el remo te obliga a mirar el río de otra manera: pasás de espectador a parte del paisaje. Eso es lo que buscamos cuando llevamos a alguien por primera vez.”Carlos David Busaniche, guía de Setúbal Kayak's

Para cerrar la jornada, la sugerencia de la casa es almorzar en el Parador Isla Tiburón, sobre la ruta hacia Colastiné: sirven surubí a la parrilla, empanadas de río y pastas frescas, todo en mesa corrida con vista al Paraná. Es la mejor forma de bajar de la kayak con el cuerpo entero y el estómago bien atendido.

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

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