Lunes, 14 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

El crédito a las familias insume uno de cada cinco pesos de ingresos y la mora se quintuplicada en año y medio

Un informe privado con datos del Banco Central a junio de 2026 muestra que los pagos de capital e intereses pasaron del 12% al 20% de los ingresos totales en poco más de un año. La cantidad de personas con cuotas atrasadas roza los 21 millones y el fenómeno golpea con más fuerza fuera del sistema bancario tradicional.

Por Julián FerreyraEconomía y comercio · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El endeudamiento de las familias argentinas llegó a un punto que compromete de manera directa su capacidad de consumir. Los pagos de capital e intereses sobre créditos representan hoy el 20% de los ingresos totales, formales e informales, según un informe de la consultora Eco Go elaborado a partir de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina con datos a junio de 2026. Se trata de un nivel que supera en ocho puntos porcentuales al registrado poco más de un año atrás y que casi duplica el peso de las tarifas de servicios públicos sobre el presupuesto familiar.

Vamos a los números. La consultora señala que el número de personas con cuotas en mora se quintuplicó desde fines de 2024 hasta mediados de 2026 y se acerca a los 21 millones de titulares. La lectura de ese dato resulta clave porque, según el informe, la mora no pone en riesgo la solvencia del sistema financiero, pero sí recorta de manera sensible el margen de gasto de los hogares y, con ello, las posibilidades de recuperación del consumo.

Mora por tipo de crédito: los bancos y el segmento no bancario

El relevamiento distingue niveles de irregularidad según la línea de financiamiento. En el sistema bancario, los préstamos personales registran una mora de 15,9%; los prendarios, de 7,7%; los hipotecarios UVA y tradicionales, de 1,6%; y el crédito comercial otorgado bajo CUIT personal, como el que ofrecen cadenas de electrodomésticos, llega a 27,9%. En el segmento no bancario, donde operan fintech y billeteras virtuales, la mora trepa a 33,3% para personas, más del doble que el 15,2% que exhiben las empresas en ese mismo canal.

Por qué creció el crédito fuera de los bancos

El informe de Eco Go atribuye parte del fenómeno a la diferencia de tasas. En un contexto en el que las cuentas corrientes y las cajas de ahorro tradicionales ofrecieron retornos poco atractivos para captar pesos, las fintech y las billeteras virtuales presentaron rendimientos más competitivos. Esa dinámica llevó a que la participación del crédito no bancario en el financiamiento al consumo pasara del 16% a inicios de 2024 al 25% actual.

Otro factor que agrava el cuadro, según la consultora, es el cambio en las formas de trabajo. Cuando una persona se desempeña de manera independiente, informal o a través de plataformas, el capital de trabajo —el vehículo, la moto, el teléfono, la maquinaria— deja de ser responsabilidad de un empleador y recae sobre el propio bolsillo. Si el balance familiar se deteriora, también se deteriora la herramienta con la que esa persona genera ingresos. Eco Go advierte que ese mecanismo se acelera en un mercado laboral con menor peso del empleo asalariado formal y mayor presencia del trabajo por cuenta propia.

Comparado con igual mes del año anterior, el cuadro exhibe un deterioro pronunciado. El peso de los servicios de deuda sobre el ingreso familiar saltó del 12% al 20% en poco más de un año y la cantidad de personas con al menos una cuota atrasada pasó de unos cuatro millones a cerca de 21 millones. En paralelo, la mora agregada del sistema financiero se mantiene en niveles que las autoridades y los analistas consideran manejables, pero el dato relevante para la economía real es otro: cada peso destinado a pagar créditos es un peso que no vuelve al circuito comercial.

El informe añade que la mora comenzó a descomprimirse levemente desde marzo pasado, a partir de refinanciaciones caso por caso. Esa señal incipiente sugiere que el ritmo de deterioro podría estar moderándose, aunque los niveles de incumplimiento siguen siendo elevados en términos históricos y la consultora insiste en que el cuello de botella para la recuperación del consumo no es tanto la oferta de crédito como la capacidad de las familias de sostenerlo.

JF
Julián FerreyraEconomía y comercio

Te puede interesar