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Garbanzos con zamburiñas: el guiso de lata que salva una noche de semana

Una receta que se cocina en menos de media hora, aprovecha conservas y legumbres ya listas y queda con sabor a plato de domingo. El truco está en no pasarse con el fuego cuando entran los mariscos.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 19 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Te lo digo de entrada: este guiso de garbanzos con zamburiñas es de esas cosas que uno agradece tener en la cabeza un martes a las nueve de la noche, cuando llegar a la cocina ya es un mérito. La receta original se cocina en menos de media hora, usa conserva y legumbres de lata, y el resultado tiene una pinta que no le pide nada a un plato de domingo.

La base es bien simple: cebolla, ajo y tomate rallado, bien cocinada a fuego bajo para que la cebolla se ablande y el tomate pierda el agua. Después llega un chorrito de vino blanco, un par de minutos para que evapore, y ya entran comino, laurel y pimentón dulce. Es el momento donde la cocina empieza a oler a casa de abuela.

El paso clave: los mariscos al final

Acá viene lo importante y lo que conviene no olvidarse nunca: las zamburiñas vienen cocidas en su salsa de vieira, así que solo hay que calentarlas un par de minutos antes de servir. Nada más. Si te pasás de tiempo o subís la llama, se endurecen y se arruina el negocio entero. La idea es que la salsa de la lata se mezcle con los garbanzos y todo quede jugoso, no pasado de cocción.

Lo que lleva, en orden de aparición

  • Cebolla y ajo, picados, como base
  • Tomate rallado, hasta que pierda el agua
  • Un chorrito de vino blanco, a evaporar
  • Comino, una hoja de laurel y pimentón dulce
  • Garbanzos ya cocidos, con un poco de agua o caldo
  • Una lata de zamburiñas en salsa de vieira, al final
  • Aderezo de ajo, perejil y aceite de oliva virgen extra, crudo, encima

El remate es un aderezo que se mezcla aparte: ajo y perejil bien picados con aceite de oliva virgen extra. Se vierte sobre el guiso ya emplatado, sin más cocción, y le da ese toque fresco que termina de redondear el plato. Para comer, pan al lado sí o sí, para no dejar ni una gota de salsa en el plato.

Si querés acompañarlo con algo, la nota sugiere un blanco gallego con algo de acidez, estilo albariño, que va perfecto con el marisco. Y si te queda con ganas de más, una opción concreta para salir a comer algo en la misma línea de mariscos y legumbres bien resueltos es cualquier restaurante del centro de Mar del Plata que trabaje conservas gallegas y tapeo de moda: pedí las zamburiñas de entrada y un guiso de legumbres como plato principal, y vas a entender de qué hablo.

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

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