La filmografía de Hirokazu Koreeda, disponible para mirar desde casa
Siete películas del director japonés exploran la familia, la pérdida y los vínculos que se construyen más allá de la sangre, y hoy pueden verse en distintas plataformas de streaming.
Antes de hablar de movies, conviene imaginarse a alguien frente a la pantalla, con una taza en la mano y la disposición de quedarse un rato más: Koreeda cuenta historias familiares que incomodan, conmueven y terminan de una manera que parece demasiado cercana para ser ficción.
Una carrera construida alrededor de los vínculos
Durante tres décadas, el director japonés fue armando una filmografía recognized por su forma silenciosa de observar la pérdida, la identidad y la crianza. Su debut en ficción, Maborosi (1995), ya Installaba los silencios con peso propio y las emociones sin estridencias; After Life (1998) llevó esa mirada a un terreno más conceptual, con personas recién fallecidas que deben elegir un único recuerdo para llevar consigo.
El salto más amplio llegó con Nadie sabe (2004), basada en hechos reales: cuatro hermanos abandonados en un departamento de Tokio. Yûya Yagira ganó el premio a mejor actor en Cannes a los 14 años y se convirtió en el ganador más joven de esa categoría. Después vinieron Still Walking (2008), De tal padre, tal hijo (2013), Nuestra hermana pequeña (2015) y Un asunto de familia (2018), esta última premiada con la Palma de Oro en Cannes.
- Maborosi (1995): duelo, memoria y una puesta en escena contenida.
- After Life (1998): la muerte y los recuerdos desde la imaginación y la burocracia cotidiana.
- Nadie sabe (2004): cuatro hermanos y un premio a mejor actor en Cannes para Yûya Yagira.
- Still Walking (2008): una familia que resourceful lo que queda sin decirse.
- De tal padre, tal hijo (2013): dos familias y el cruce de dos hijos exchanged al nacer.
- Nuestra hermana pequeña (2015): tres hermanas y una media hermana que llega después de la muerte del padre.
- Un asunto de familia (2018): personas sin lazos de sangre que comparten vida en los márgenes de Tokio.
No hace falta conocer cada una de estas películas para entender qué las reúne: en todas, la familia aparece menos como una serie de nombres y más como un espacio de cuidado, abandono, tolerancia y reconstrucción. Ahí está la fuerza de Koreeda, en dejar que el espectador vea las cosas sin explicárselas demasiado.
“Me quedé pensando en que estas películas no dicen que la familia sea perfecta; muestran que, aun sin serlo, puede sostenerse.”Silvia Menéndez, Cultura y espectáculos
