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Martes, 27 de octubre de 2026
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La siesta que ayuda a descansar: cuánto dormir y cuándo conviene evitarla

Una pausa breve puede mejorar la atención durante el día, pero extenderla demasiado o tomarla tarde puede interferir con el sueño nocturno. Qué recomiendan los especialistas y cuándo consultar.

Por Gustavo LombardiPolítica bonaerense · · hace 2 h
La siesta que ayuda a descansar: cuánto dormir y cuándo conviene evitarla

Dormir durante el día no siempre garantiza un mejor descanso. La duración de la siesta, el momento elegido y las condiciones del lugar pueden determinar si la pausa ayuda a recuperar la atención o si termina dificultando el sueño de la noche.

El tiempo justo para una pausa reparadora

Para la mayoría de los adultos, los especialistas en medicina del sueño sitúan la duración más conveniente entre los 20 y los 30 minutos. En ese intervalo suele predominar el sueño ligero, por lo que es menos probable despertarse durante una etapa profunda.

Cuando el descanso se prolonga, crece la posibilidad de levantarse con lentitud, confusión y dificultades para concentrarse. Ese estado se conoce como inercia del sueño y, según la Clínica Mayo, puede durar hasta 35 minutos después de despertar.

Una siesta de alrededor de 90 minutos puede permitir completar un ciclo de sueño y ser útil en circunstancias puntuales, como después de una guardia nocturna o un viaje largo. Sin embargo, no es la alternativa más aconsejable para todos los días, porque puede retrasar la hora de dormirse por la noche.

El horario y las señales de alerta

La Clínica Mayo recomienda no dormir la siesta después de las 15. Una pausa tardía reduce la necesidad de dormir que se acumula durante el día y puede hacer más difícil conciliar el sueño nocturno. El efecto puede ser mayor en quienes tienen insomnio, horarios irregulares o suelen acostarse tarde.

  • Poner una alarma para levantarse entre 15 y 30 minutos después de acostarse, como aconsejan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
  • Elegir un lugar silencioso, con poca luz y una temperatura agradable. No es indispensable contar con una cama.
  • Prestar especial atención al hábito si el sueño nocturno está fragmentado o hay dificultades para dormir.

La neuróloga Nancy Foldvary-Schaefer, de la Clínica Cleveland, advierte que las siestas prolongadas o frecuentes pueden afectar el descanso nocturno. Si la necesidad de dormir durante el día persiste, conviene consultar a un médico: puede estar relacionada con apnea del sueño, insomnio, efectos de medicamentos u otras causas tratables. También son señales de alerta despertarse cansado pese a haber dormido suficientes horas o sentir sueño al conducir.

Gustavo Lombardi, Política bonaerense.

GL
Gustavo LombardiPolítica bonaerense

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