Zverev y Shelton, la final del US Open que mezcla experiencia y potencia pura
El alemán, número 2 del mundo, va por su segundo Grand Slam del año; el estadounidense disputa su primera definición en un major ante su público en Flushing Meadows.
Alexander Zverev escribió su nombre en la final del US Open sin ceder un solo set ante Karen Khachanov. El alemán se impuso 6-3, 7-6 (7) y 7-6 (6) en una semifinal que se le complicó en los dos desempates, pero donde siempre apareció en el momento justo. Con el pase, completó un registro casi único en el circuito: final de Grand Slam en las tres superficies dentro de la misma temporada.
Minuto a minuto de la jornada
Del otro lado, Ben Shelton tuvo que transpirar más. El zurdo de Atlanta arrancó abajo contra su compatriota y amigo Frances Tiafoe, perdió el primer parcial 4-6 y desde ahí sacó a relucir el servicio y la profundidad desde el fondo que lo caracterizaron toda la semana. Lo dio vuelta con 6-3, 6-3 y 7-5, en algo más de tres horas de pelea. A los 23 años, llegó a su primera final de Grand Slam.
La definición del domingo en el Arthur Ashe cruza dos mundos. Zverev, campeón en Roland Garros, apuesta a la solidez táctica y a la lectura de los partidos largos. Shelton, noveno preclasificado, se apoya en la potencia del saque y en el envión del público local, que lo empujó cada vez que el encuentro se le complicó. Será la primera vez que ambos se enfrenten en una instancia así.
- Zverev disputó la final del US Open en 2020 y no pudo ganarla.
- Shelton es el primer estadounidense en una final masculina del US Open desde hace varios años.
- El partido se juega el domingo sobre el cemento de Flushing Meadows.
- El alemán viene de consagrarse en Roland Garros y buscará su segundo major del año.
Ganar o ganar. Así de simple se plantea el domingo. Zverev quiere cerrar el 2026 con dos Grand Slams en la vitrina y meterse de lleno en la pelea por el número 1. Shelton sueña con darle a su país un título que se le viene negando en Flushing Meadows y transformarse en el nuevo rostro del tenis estadounidense. La final se juega este domingo en el cemento de Nueva York, con el mundo mirando.
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